Relación política de la administración

Relación política de la administración

6- RELACIONES POLÍTICA ADMINISTRACIÓN -El control político de la burocracia ha provocado considerables cambios en el ejecutivo que han afectado a todos los ministerios: en los 80 mediante políticas de reclutamiento y cambios sustanciales de la organización de los ministerios, y los consecutivos gobiernos: • Intentando clarificar las fronteras entre política y administración reduciendo el poder de los subsecretarios y aumentando la influencia de los secretarios de Estado • Haciendo más fuertes los gabinetes ministeriales y fortaleciendo el papel del presidente del Gobierno mediante la presidencialización del sistema • Y aumentando el número de los nombramientos políticos 1) Un primer cambio organizativo fue rebajar de categoría al subsecretario introduciendo un secretario de Estado próximo al ministro 2) Una segunda dimensión introdujo los gabinetes ministeriales 3) En tercer lugar se reforzó el entrono del presidente del gobierno creando su gabinete 4) El número de nombramientos políticos ha decrecido al tiempo que se transferían competencias a los gobiernos autonómicos, no existiendo criterios técnicos para saber el número ideal de cargos de designación políticas y subdirectores generales -A lo anterior hay que añadir el problema de la procedencia de quienes son nombrados para esos puestos, y que la existencia de cargos de libre designación para funcionarios, cuando vuelven a sus puestos de origen, genera dudas sobre neutralidad en el nuevo gobierno. -Los funcionarios mantienen que son neutrales en general, pero creen que los superiores no confían en su neutralidad, por lo que se detecta un claro problema de politización en el seno de los cuerpos del grupo superior. Conclusión: • El control político se ha incrementado durante los últimos 30 años a través el fortalecimiento de los gabinetes ministeriales y del entorno del presidente. • El número de los puestos superiores, tanto nombramientos políticos como funcionarios, ha disminuido pero no al ritmo que la transferencia de poder a las regiones justificaría. • La administración central ha aumentado en funcionarios de nivel inferior, cuyas habilidades no están en concordancia con el nuevo papel esperado de la administración en un sistema federal. 6. RELACIONES POLITICO-ADMINISTRATIVAS. El control político de la burocracia ha provocado cambios muy importantes en el ejecutivo y en los ministerios. Desde los años 80 los gobiernos han intentado clarificar la frontera entre política y administración, reduciendo el poder de unos cargos y aumentando el de otros, y aumentando el nº de nombramientos políticos. El primer cambio fue rebajar el poder de los subsecretarios, jefes políticos y del funcionariado en cada ministerio. Fue reemplazado por el Secretario de Estado. Desde el 96, el puesto de subsecretario tiene que ser ocupado por un funcionario, aunque no se somete a concurso, con lo cual se despolitizó el cargo y perdió su poder de decisión. En segundo lugar, el incremento del control político se relaciona con la introducción de los gabinetes ministeriales, que aumentó en los años 80. En tercer lugar, el entorno del presidente se reforzó durante la democracia con la creación de su gabinete, lo que también aumentó el control político en las decisiones de la burocracia tradicional. En cuarto lugar, el nº de nombramientos políticos en la AGE se redujo mucho con el proceso de transferencias, para aumentar en las CC.AA. En España, a diferencia de otros países, no se fija un nº concreto de nombramientos discrecionales, lo que hace difícil su control, dejándolo en manos del ejecutivo correspondiente por razones políticas ó de necesidad real. El nombramiento de subdirectores generales, directores generales y subsecretarios debe hacerse entre funcionarios de carrera. Existen excepciones en el caso de los D.G., si es imposible encontrar un funcionario con las características del puesto. Los funcionarios que ocupen puestos de libre designación tienen derecho a volver a su puesto de origen una vez cesados, a diferencia de EE.UU, en que el funcionario que es nombrado para una designación política debe renunciar al derecho de reingreso en la A.P. Los funcionarios han accedido a la Función Pública según los principios de mérito y capacidad, defienden los intereses generales del Estado, pese a la politización de los altos cargos. La neutralidad que existía en épocas no democráticas parece haber dado paso a la politización del funcionario, que corre el riesgo de significarse e identificarse con la opción política durante la que fue nombrado, con la consiguiente desconfianza del gobierno entrante en él, sobre todo en los altos cargos. En síntesis, el control político se ha incrementado durante los últimos 20 años a través de los gabinetes y el entorno del presidente. El nº de puestos superiores ha disminuido pero no al ritmo que las transferencias indicaban, y la A.P. central ha aumentado en funcionarios de nivel inferior, cuyas responsabilidades no parecen estar de acuerdo con el nuevo papel de la A.P. descentralizada. 6.- Relaciones política-administración El control político de la burocracia ha provocado considerables cambios internos del ejecutivo en su conjunto y ha afectado a todos los ministerios de una manera uniforme. Los consecutivos gobiernos intentaron clarificar las fronteras entre política y administración reduciendo el poder de los subsecretarios y aumentado la influencia de los secretarios de Estado y, finalmente, aumentado el número de los nombramientos políticos. Un primer cambio organizativo fue rebajar de categoría al todopoderoso subsecretario, jefe de la administración y del funcionariado en cada ministerio así como responsable de las cuestiones políticas, mediante la introducción de un secretario de Estado próximo al ministro en los inicios de la democracia. El secretario de Estado empezó a reemplazar al subsecretario en la mayoría de los asuntos políticos de relevancia y se convirtió en miembro del Gobierno en sentido amplio. Desde 1996, el puesto de subsecretario debe cubrirse con un funcionario, aunque por un procedimiento de selección no competitivo. El puesto se despolitizó al tiempo que perdió poder de decisión. Una segunda dimensión del incremento del control político en la maquinaria del ejecutivo se relaciona con la introducción de los gabinetes ministeriales desde 1975 y su expansión desde los 80. El personal de los gabinetes creció un 66%. En términos comparativos, éste es el único grupo en la cúspide ministerial que creció entre estas fechas, mientras que los puestos de designación política y los funcionarios del grupo superior (grupo A con título universitario) experimentaron un decrecimiento del 15% y 62% respectivamente. En tercer lugar, en paralelo al desarrollo de los gabinetes ministeriales, el entorno del presidente del gobierno se reforzó durante la democracia a través de la creación de su gabinete. Esta “cuasi-presidencialización” de la oficina del presidente ha implicado básicamente un incremento de las unidades políticas para controlar los procesos decisorios de las burocracias ministeriales tradicionales. En cuarto lugar, el número de nombramientos políticos ha decrecido un 15% entre 1986 y 2007. Sin embargo, esta disminución debe contextualizarse porque durante ese período se habían transferido numerosas competencias a los gobiernos autonómicos. Esta disminución no es grande si se considera la transferencia de poderes a los gobiernos autonómicos. La cuestión de cuál es el número ideal de cargos de designación política y de subdirectores generales de la AGE no es fácil de resolver, pues no existen criterios técnicos que ayuden a resolver este problema. Otros países, al menos, están sometidos a la existencia de un control del número de nombramientos discrecionales a través del Congreso (EE.UU.) o del Consejo de Estado (Francia). Un problema más relevante asociado a esta cuestión se deriva de la procedencia de quienes son nombrados para estos puestos. En España y Francia, el nombramiento discrecional de subdirectores generales, directores generales y subsecretarios debe hacerse entre funcionario de carrera. Existen excepciones para el nivel de directores generales en aquellos casos en que es imposible encontrar a un funcionario con el perfil requerido. En el caso español, los funcionario que ocupen un puesto de libre designación tiene derecho a volver a su puesto original al ser cesados (cosa que no ocurre en EE.UU.). Esto explicaría en parte porqué existe una mayor proporción de personas procedentes del sector privado en la cúpula de los cargos de designación política en EE.UU. mientras que en España predominan fundamentalmente los funcionarios. El problema viene con la politización de esos funcionarios elegidos: cuando un gobierno acaba y cesan, y vuelven a su antiguo puesto, es posible que la politización aumente. La creciente polarización en España PP-PSOE de los últimos años no parece constituir el escenario apropiado para presumir que los funcionarios que vuelven a sus puestos mantengan la neutralidad que se les supone. En definitiva, los funcionarios mantienen que son neutrales en general, pero creen que los superiores no confían en su neutralidad. No debe olvidarse que muchos de sus superiores son o han sido funcionarios. Por tanto, se detecta un claro problema de politización en el seno de los cuerpos del grupo superior. En síntesis, el control político se ha incrementado durante los últimos 20 años a través del fortalecimiento de los gabinetes ministeriales y del entorno del presidente. El número de los puestos superiores, tanto nombramientos políticos como funcionarios, ha disminuido pero no al ritmo que la transferencia de poder a las regiones justificaría. Finalmente, la administración central ha aumentado en funcionarios de nivel inferior, cuyas habilidades y responsabilidades no parecen estar en concordancia con el nuevo papel esperado de la administración central en un sistema federal.

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Fuentes:

Burgos Baena, Agustín (2017). Análisis bursátil avanzado


Sobre el autor

Dr. Agustín Burgos Baena


Catedrático - investigador - inversor, ofreciendo mis servicios y conocimientos a empresas (consultoría), universidades (formación), estudiantes (tesis) y público en general (inversiones).

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Citar:

Burgos Baena, Agustín. (2017). Relación política de la administración. Recuperado de: http://www.xprttraining.com/publica/relacion_politica_administracion.html

 

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