Efectos de la inflación

Efectos de la inflación

Los efectos de la inflación La inflación tiene costes reales que dependen de dos factores: de que la inflación sea esperada o no; y de que los agentes hayan podido incorporar la inflación a su vida diaria. La inflación esperada En el contexto de una economía cerrada cuando la inflación es esperada y las instituciones se han adaptado para compensar sus efectos, los costes de la inflación son de varios tipos: Costes de conversión de activos no monetarios: son los derivados de la incomodidad de tener que ir con mucha frecuencia a las instituciones financieras a sacar dinero para poder ajustar los reales deseados a la pérdida de poder adquisitivo del dinero motivada por el alza de precios. Son considerables en economías con una alta inflación. Costes del menú o costes de etiquetado: son los costes resultantes de modificar los precios. Costes de unidad de cuenta: son aquellos que surgen del hecho de que el dinero deja de ser una medida fiable de valor. El nivel de precios y el consumo: el efecto riqueza El valor nominal de dinero líquido en un determinado momento es fijo, pero no así su valor real. El efecto riqueza, o efecto Pigou (Arthur Pigou, 1877-1959), dice que un descenso de los precios hace que los consumidores se sientan más ricos, pues su renta real aumenta, y las demás, mientras que un incremento de los precios inciden negativamente sobre el consumo. (Mochón, 2008) La inflación esperada y los impuestos Con la inflación se produce un deslizamiento de los tramos impositivos al aumentar la proporción de impuestos que se paga por una cantidad dada de renta real. Puesto que la proporción de impuestos tiende a aumentar con el nivel de renta nominal, la inflación, al elevar la renta nominal, pero no la real, hace que aumente los impuestos. Esto se conoce como el impuesto inflacionario. La inflación esperada y los tipos de interés El tipo de interés nominal o tipo de mercado tiende a llevar consigo una prima igual a la tasa de inflación esperada: Tipo de interés nominal = Tipo de interés real + Tasa de inflación Figura 13.65: Fórmula del tipo de interés nominal. Fuente: Elaboración propia basando en Mochón (2008). La ecuación de Fischer establece que un incremento de la inflación esperada se refleja de forma total en los tipos de interés nominales, sin alterar el tipo de interés real. Con la renta generada por los intereses ocurre el mismo problema que el señalado con la renta procedente del capital, al aumentar el tipo de interés nominal en el mismo porcentaje de la tasa de inflación. Esto hace que el tipo de interés real no varíe. Si el gobierno grava la renta procedente de los intereses nominales, el tipo de interés real que percibe el prestamista una vez reducido los impuestos se reduce, con lo que el estado de incrementar sus ingresos gracias a la inflación. (Mochón, 2008) El nivel de precios y la inversión: el efecto-tipo de interés de Keynes El nivel de precios incide en la demanda de dinero. Cuanto más bajos a nivel de precios menos dinero necesitarán los hogares. El exceso de dinero pueden utilizarlo para comprar bonos o depositarlo en una cuenta, generando intereses. El banco puede utilizar estos fondos para conceder más préstamos. Cuando los hogares intentan convertir parte de su dinero en activos rentables presionan a la baja los tipos de interés. La reducción de los tipos hace que las empresas con posibilidad de invertir se planteen pedir préstamos a las entidades financieras para llevar a cabo sus proyectos de inversión. En conclusión, un descenso del nivel de precios reduce el tipo de interés, estimula el gasto de inversión y, por tanto, aumenta la cantidad demandada de bienes y servicios. Esto es el efecto-Keynes. (Mochón, 2008) • La inflación imprevista. • Los efectos de la inflación imprevista sobre sistema económico se pueden clasificar en: o Efectos sobre la distribución de la renta y la riqueza. o Efectos sobre la asignación de los recursos productivos. o Efectos de la inflación sobre la producción y el empleo. Efectos sobre la distribución de la renta Los efectos de la inflación sobre la distribución de la renta y la riqueza son los más visibles y más frecuentemente destacados. La inflación perjudica a quienes reciben rentas fijas en términos nominales y, en general, a los que reciben rentas que crece menos que la inflación (jubilados, pensionistas, etc.). Entre los que se ven beneficiados por la inflación están los prestatarios o deudores, cuando su deuda está establecida en términos nominales. Además, la inflación beneficia al estado, porque las distorsiones fiscales hacen que aumenten los impuestos y porque buena parte de sus gastos en términos reales suelen decrecer, ya que una parte de los intereses y amortización de los títulos de deuda pública viene especificado en términos monetarios, por lo que la deuda se reduce. La inflación también incide sobre la riqueza y su distribución, ya que supone una reducción en el valor del dinero y, por tanto, en el valor real de los ahorros, por lo que afectará a los agentes económicos en función de la proporción de la riqueza que éstos mantengan en dinero y en activos de valor nominal fijo. (Mochón, 2008) Efectos sobre la actividad económica La inflación altera el sistema de precios relativos, y con él la estructura productiva de la economía, pues no todo los precios aumentan por igual. Una alteración de la estructura de los precios implica una perturbación en la asignación de recursos al verse dificultada información. (Mochón, 2008) Los efectos más significativos de la inflación en términos de la actividad económica, es decir, la producción y el empleo, se evidencian cuando se adopta una perspectiva internacional. Aquellos países que experimenten unas mayores tasas de inflación verán que sus productos perderán competitividad y sus exportaciones se reducirán. La incertidumbre En periodos inflacionistas la incertidumbre dificulta los controles y los cálculos de rendimiento de las inversiones. Esto determina que la invasión se resienta con lo que la acumulación de capital y la productividad se verán seriamente afectadas. La incertidumbre se manifiesta en los cálculos de inversiones en términos de primas de riesgo más altas. Este déficit se concentrará en inversiones a largo plazo, puesto que son más sensibles a la incertidumbre y a la inestabilidad asociada a la inflación. Los agentes económicos y la lucha contra la inflación La persistencia de la inflación hace que ésta sea prevista con mayor o menor acierto por los agentes económicos y traten de incorporarla a su comportamiento para defenderse de sus efectos adversos. Los aumentos salariales en términos nominales son un intento de defensa por parte de los trabajadores ante la pérdida de poder adquisitivo que supone la inflación, constituyendo esta actitud defensiva la base de la espiral precio-salarios. Asimismo, las empresas, si saben que los costos de producción van a subir por incrementos salariales, tratarán de defenderse a su vez subiendo de nuevo los precios. Los prestamistas tratarán de cargar una tasa de interés real que sea igual a la tasa de interés nominal menos la tasa de inflación esperada. Esta inflación prevista induce al público a alterar la composición de su tenencia dinero, títulos, obligaciones, etc. Algunos de estos activos protegen al propietario de los mismos contra la inflación y otros no. Por ello, si se esperan fuertes tensiones inflacionistas, aumentará la demanda de activos inmunes a la inflación. En países con fuertes y amplios períodos de inflación suele haber un desplazamiento desde activos financieros a activos físicos. Los activos físicos suelen mantener su valor respecto a otros bienes, lo que determina que la demanda de este tipo de activos se eleve y, en consecuencia, aumente su precio. Además, es frecuente en tener parte de la liquidez en divisas de países con monedas estables (el dólar, el euro y el yen actúan como monedas refugio). La indiciación o indexación Una alternativa para afrontar la inflación consiste en tratar de aprender a vivir con ella. Vivir con la inflación significa introducir la indiciación con carácter general, tanto en los términos de los contratos como la fijación de los precios. Mediante la indiciación se ajustarían automáticamente todo los pagos a los efectos de la inflación. La indiciación plantea problemas, pues hay desfases entre el momento en que varían los precios y el momento en que puedan ajustarse todos los pagos, además de los desajustes fiscales. También plantea el inconveniente de sufrir un sesgo inflacionista y que los agentes económicos empiezan a creer que la tasa de inflación puede aumentar sin que ello tenga mayores consecuencias. Sin embargo, los costes de una inflación alta al final serían elevados, y siempre cabe el peligro de que se genere un proceso de inflación progresiva que conduzca a un período de hiperinflación. (Mochón, 2008) Desde una perspectiva internacional, la lucha contra la inflación debe concretarse en una política monetaria contractiva, que contribuya a quebrar las expectativas inflacionistas, acompañada por una política fiscal austera que reduzca el déficit público.

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Referencias:

Burgos Baena, Agustín (2020). Análisis macroeconómico en el corto plazo


Sobre el autor

Dr. Agustín Burgos Baena


Catedrático - investigador - inversor, ofreciendo mis servicios y conocimientos a empresas (consultoría), universidades (formación), estudiantes (tesis) y público en general (inversiones).

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Citar:

Burgos Baena, Agustín. (2017). Efectos de la inflación. Recuperado de: http://www.xprttraining.com/macroeconomia/efectos_inflacion.html

 

Experts Training (2017)