Otros aspectos del Hinduismo

Las castas:

La casta es una realidad religiosa y social. La religiosidad hindú está íntimamente trabada son el hecho social de la división de castas.
Hacia el año 2.000 a JC, los arios, de piel blanca, procedentes del norte, invadieron el país. Para imponer y asegurar definitivamente su dominio sobre los nativos, de piel morena, los conquistadores arios se reservaron todas las profesiones influyentes: sólo ellos podían ser "brahmanes", "de la nobleza", "grandes propietarios y guerreros", relegando a los nativos a los trabajos que consideraban más bajos, originando así el espíritu de casta.
La palabra "casta" en la lengua india clásica es "varna" que viene a significar "color". En el transcurso de los siglos dejó paulatinamente de definirse por el color de la piel, y se convirtió en una facción social y profesional. Esta establece una jerarquía basada en cuatro niveles:

La casta superior

Es la de los Brahmanes, que ejercen el poder religioso e intelectual. Son por nacimiento y función, sagrados. Ellos han elegido consagrar su vida a la adoración de un dios.
Pertenecen a la casta superior, la que está más cerca de Brahma, la energía universal.
Disfrutan de enormes privilegios pero tienen también graves obligaciones religiosos. Ellos son los guardianes y transmisores de las escrituras, y presiden el complicadísimo culto: han de dedicarse, pues, a la enseñanza de los escritos religiosos "Vedas" y practicar la oración tres veces al día.
A dicha casta pertenecen los "pandit" (o teólogos y sabios del hinduísmo), los "sadhu" o ascetas errantes, que practican el ayuno y el silencio como medio de alcanzar el brahma, huyendo del universo. Los "gurus" o maestros espirituales...

La segunda de las castas

La forman los "Koshatriyas" o nobleza militar. Pertenecen a ella los príncipes, los ricos terratenientes y la nobleza de las armas. A los príncipes se les exige dominio propio y noble comportamiento. A los guerreros, vigor corporal y defensa de los débiles. Ellos defienden el orden pero también a la divinidad particular, le deben hacer ofrendas y estudiar los Vedas.

La tercera de las castas

Privilegiadas la forman los "Vaishyas" o comerciantes. Es la burguesía, que tiene derecho al trabajo productor de riquezas. Han de ser generosos y nobles en su comportamiento: haciendo sacrificios, estudiando los libros sagrados y dando limosnas.
La fe hindú exige gran responsabilidad religiosa a los representantes de las tres castas privilegiadas. Sus faltas son severamente condenadas y por lo tanto alteran los meritos acumulados para llegar a la Moksha.

La última de las castas

Es la de los "Shudras". La constituye la mayor parte de la población, y sobre ella pesan todos los trabajos manuales. Es la casta de los artesanos, labradores, obreros... Los "Shudras" están divididos en más de 3.000 subcastas diversas según las profesiones (Ej. la de los campesinos) Tienen el deber de servir a los anteriores. Realizan las tareas más humildes...
La casta, cuya pertenencia se hereda por nacimiento, lo determina todo: la profesión a ejercer, la clase de persona con quien casarse, el alimento: qué han de comer y dónde. Cada casta se encierra en sí misma de forma que no se tratan entre sí personas de castas diversas.

Excluidos de toda casta y de la comunidad hindú están los "parias", es decir, "los intocables", "los sin casta", cuya cifra global asciende a 70 millones aproximadamente.

Los "parias", despreciados, olvidados, obligados a vivir fuera de las poblaciones, a penas sí son considerados aptos para los trabajos más penosos.
Para los hindúes creyentes, la casta no es un hecho social y económico, sino el resultaros de una reencarnación. Se nace dentro de una casta, superior o inferior, o bien como paria, o como un animal, según la conducta que se ha observado en la existencia anterior. En la próxima vida la persona volverá a nacer en una casta alta o baja, o como animal, según sea la conducta en la vida presente. De ahí que no se revelen contra esta situación de discriminación social y los "parias" soportan resignadamente su propia suerte (que ellos saben que es provisional).

La búsqueda de la paz

En la búsqueda de la paz se integran los ideales de la ética hindú, el camino que conduce a Brahma se resume así: pureza, verdad, dominio de sí mismo, no violencia, misericordia y compasión hacia todo viviente.
Destacamos a continuación alguno de estos elementos:

El respeto a todo viviente:

El respeto religioso a todos los vivientes es debido a que los hindúes ven a Brahma en todas las realidades que constituyen el mundo: puede ser una piedra, un árbol, un río, un ave, una hormiga o una vaca... De esta manera la mayoría de los hindúes piadosos son vegetarianos y algunos cuelan el agua antes de bebérsela para no dañar a las pequeñas criaturas que hay en ella.
Característica única en el mundo en la veneración de los hindúes por las vacas. Estas se pasean libremente por las ciudades y los campos, en un país donde millones de hombres se mueren de hambre.
Las vacas son una especie de animales legendarios:
"Son los rayos luminosos de la aurora, las manchas del sol, los rayos perdidos del sol".
Matar a una vaca es más grave que un homicidio. Se lee en los antiguos libros sagrados: "Quien mate una vaca irá al infierno tantos años cuantos pelos tenía el cuerpo de la vaca" Igual respeto tienen los hindúes con las serpientes a las que dan de comer si se introducen en sus casas y se guardan mucho de ahuyentarlas. O por los elefantes que consideran sacrílego el usarlos para trabajar. El respeto se extiende a las diminutas hormigas o a seres tan desagradables para un occidental como las ratas a quien la gente sencilla se entretiene en alimentar espontáneamente. En todos estos seres ve el hindú una ocasión de manifestar su amor a la creación, a Brahma.

La renuncia al mundo

El hombre verdaderamente religioso renuncia al mundo y se dedica exclusivamente a Brahma. En la India se encuentran por todas partes los "Shadus", o monjes hindúes. Alejados del mundo los "shadus" viven dedicados exclusivamente a la meditación. Comen una sola vez al día de la caridad de las gentes piadosas.
Esta disciplina del cuerpo, del alma y del espíritu se llama yoga. El yoga es el método filosófico-ascético para llegar al a la identificación con el absoluto de Brahma y así llegar a la liberación. El método estriba en el control del cuerpo y especialmente de la respiración para llegar al dominio de sí mismo y así libera energía vital. Es como el cuchillo que rompe la red que te tiene aprisionado.
Uno de los sistematizadores mejores del Yoga fue Patanjali (200 a JC) que establece 8 etapas de renuncia del mundo, 4 de ellas de simples renuncias exteriores y 4 de refinamiento de control de las actitudes personales:
  • Conducta moral irreprochable
  • Pureza interior y exterior
  • Dominio de ciertas posiciones del cuerpo y manera de sentarse
  • Dominio de la respiración a voluntad
  • Liberar la atención de las impresiones de los sentidos
  • Fijación del pensamiento
  • Meditación
  • Contemplación absoluta
  • Cuando el yogui por el control de la respiración se "olvida" por completo de su cuerpo, pierde la conciencia del mundo exterior y concentrándose en un solo punto se disuelve y la inteligencia cósmica le sustituye produciéndose la liberación total.
    La mentalidad occidental hace que nos fijemos tan solo en lo más externo del yoga. Es un error considerarlo tan solo una técnica de relajación o de variante de gimnasia.

    Los ritos:

    La diversidad de dioses hace que el hinduísmo acepte tranquilamente la múltiple adoración de innumerables divinidades con gran diversidad de ritos. Si ahondamos en la visión religiosa de los pensadores hindúes, hallamos que para ellos todos estos ritos propiamente carecen de sentido. Porque el pensamiento hindú está totalmente dominado por Aquel que es el Ser-Unico-Total (Brahma). Pero en la mentalidad popular estos ritos variopintos y numerosos constituyen un punto de partida auténtico hacia formas superiores de religiosidad.
    El mismo mundo fantasioso y legendario del panteón hindú, con sus divinidades en forma de hombres o de animales, rodeadas de héroes, demonios y bailarinas celestiales.... lleva al pueblo de las castas inferiores a realizar un culto a los dioses a quienes tratan como si fueran de carne y hueso: les traen alimentos para comer, los bañan con agua, los visten con telas de colores, les traen flores. Las flores de las ofrendas las seleccionan por colores pues cada divinidad tiene sus preferencias. Vishnú prefiere los jazmines blancos. A Shiva le gusta el color azul. Kali quiere el rojo malvavisco...etc.
    La fantástica imaginación de los hindúes no halla inconveniente delante de las formas corporales más diversas de los dioses. La multiplicación de brazos representa plásticamente el poder extraordinario del dios. La grandeza de espíritu se puede representar por la diversidad de cabezas en una sola estatua. La omnipotencia de dios se representa muchas veces por la reiterada repetición de la misma imagen (sobre todo en las fachadas de los templos)...etc.
    Un rito muy importante en la religiosidad hindú es el baño sagrado. A la salida del sol todos los hindúes se bañan en un río o estanque. El agua es sagrada por su poder purificador. El río más sagrado es el Ganges. Lo llaman "Nuestra madre Ganges"
    A la orilla occidental el Ganges se asienta Benarés, la ciudad religiosa, centro del hinduísmo. Los hindúes van allá en peregrinación para visitar los innumerables templos (más de 1400) y tomar el baño purificador en el río sagrado. Cuando un hindú piensa que sus días están contados, viaja, por poco que pueda, a la ciudad santa de Benarés. Allí espera el más grande acontecimiento de su vida: la muerte. Por ella confía liberarse definitivamente de la larga condena de reencarnaciones para llegar a alcanzar finalmente el "=Moksha". Por las calles de Benarés pululan ancianos, enfermos, viudas y miles de peregrinos de toda edad y condición.
    Unas anchas escaleras de piedra distribuidas a lo largo de toda la ciudad bajan de los templos hasta el río. Los escalones se llaman "Gaths" y en ellos se suelen leer inscripciones que ambientan la actitud religiosa de los que por ellos van o vienen del baño sagrado. Los hindúes esperan conseguir la purificación de todos sus pecados mediante un baño, a la salida del sol, en las aguas santas del río.
    Todos los hindúes desean morir en Benarés. Los que allí mueren son trasladados a la orilla del río. Se prepara una hoguera y el cadáver es incinerado. Día y noche arden estas piras a la orilla del Ganges. Ambiente siniestro para los occidentales, ceremonia festiva para los hindúes. Las cenizas del muerto son recogidas y trasladadas en barca al lugar santo "Allahabab", donde las aguas azules del mar se unen con las oscuras del ganges, y en unión de pétalos de flores, son esparcidas sobre el agua.



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    Sobre el autor

    Agustín Burgos Baena

    Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.