Los dioses del Hinduismo

Los dioses del Hinduismo

Hablar de dioses en el hinduísmo es una cuestión compleja y equívoca.

El "principio cósmico" (el huevo de Brahma)

Por una parte Dios-creador (o incluso la misma idea de creación) es inexistente. Al principio existe la "prakriti" -la pre-acción-, una especie de sustancia cósmica que al desarrollarse, suscita el universo. La prakriti se despliega, regresa, renace, disminuye para revivir indefinidamente. Cada proceso dura 100 años brahmánicos (311.040 millares de millones de años humanos).
Cada una de estas "grandes edades" (kalpa) tiene una duración de 4.320.000 años humanos. Las edades van disminuyendo en duración y son también cada vez peores. La energía se va perdiendo y va empeorando la calidad de las cosas. Actualmente estamos en la "kali-yuga" (o "edad negra") que debe durar 432.000 años. Es la más corta y la peor de las edades, y debe acabar con la catástrofe reparadora cuya proximidad será señalada con la venida de Visnú encarnándose como Kali. Este final está todavía lejano ya que nos encontramos en el amanecer de la edad. Al final la catástrofe hará desaparecer el mundo y todos los seres (incluidos los dioses) serán reabsorbidos dentro del huevo cósmico de Brahma y después de un reposo (o noche de Brahma), un nuevo universo surgirá, regido por la misma ley precedente, condenado al mismo proceso y a la misma disolución y renacimiento final.

33 millones de dioses o Trimurti

Se habla, por una parte de "una sola divinidad central: Brahma (el Ser-Unico-Total)". Así no existe más que esa fuerza cósmica de Brahma, que es el gran principio universal. Una fuerza abstracta. Existe una especie de "Dios que preside el universo", el "alma del mundo" tal como dicen las antiguas sentencias:

"Tú, Brahma, eres mujer, tu eres hombre.
Tu eres la abeja de color azul oscuro.
Tú eres el papagayo verde de pupilas rojas.
Tú tienes la mirada de un niño. Tú tienes los siglos y eres el mar.
Tú todo lo penetras, estás presente en todo lugar.
Todo lo que existe, de tí ha nacido"


"Si nosotros no vemos sobre la multitud de las formas al Ser-Único de toda la vida, somos víctimas de nuestra ignorancia y nos engañamos"
Pero a su vez existen una legión de dioses (que cambian de nombre, según épocas, aldeas, funciones...avatares...) venerados por los hindúes. Como en todas las religiones primitivas, en la India hubo antiguamente divinidades que representaban las fuerzas de la naturaleza: existía un dios sol, un dios lluvia, un dios fuego, un dios viento... A los dioses de la naturaleza los hindúes fueron añadiendo innumerables divinidades de los antepasados, dioses familiares...etc. Cuando contemplamos la religión hindú nos parece como si Brahma hubiera sido olvidado. La mayoría de los hindúes adoran los dioses de la familia y del pueblo, y al mismo tiempo las dos grandes divinidades Visnú y Shiva (divinidades que reciben culto en templos magníficos).
Esta diversidad (en la época védica se habla de "33 millones de dioses" está presidida por una especie de "trimurti" o trinidad a la que se reducen todos los aspectos de lo divino: la creación cósmica (Brahma) , la conservación (Visnú) y la destrucción (Siva). En medio de la multitud anárquica de divinidades los hindúes intuyeron la preponderancia del dios promotor del orden del universo. El politeísmo ya no podía contentar a los sabios y así comenzaron a explicar que la naturaleza y la diversidad de fuerzas provenían de una fuerza común:
Dicen los Vedas:
"Sólo existe una Realidad, aunque los sabios la llamen con diversos nombres"
(Realidad que recibe el nombre de Brahma. Es difícil encontrar una estatua de Brahma. Lo más popular es la "Trimuriti" con tres cabezas: Brahma y sus dos expresiones: Siva y Vishnú.)

Brahma

Es el "creador", el "señor de las criaturas", el "ordenador del mundo", el "único más allá de los dioses". Es el primer personaje de la "trimurti". Representa el ser por excelencia en lo que todo existe. Es una especulación intelectual y por lo tanto no supone culto ni santuario popular.
Lo que se venera es "el poder de Brahma" (no a Brahma), personificada bajo la forma de "Saravasti" (la esposa de Brahma). De ahí que se le represente como una gran diosa ("Maha-Devi") como la concentración de todos los aspectos femeninos: virgen, amante de su esposo, esposa fiel y madre. Es la hija, dueña y esposa de los dioses. Es el poder cósmico.

Visnú

Es la segunda manifestación de la "trimurti". Resulta tan difícil de captar como Brahma. En su raíz "vis" significa penetrar. Es el que penetra (como el sol) y hace vivir. Visnú es el Dios del espacio. Un dios benévolo y responsable del universo. Es él quien sostiene cuanto existe (el "Gran Todo").
Visnú es el vigilante de la ley del "Dharma" interviene periódicamente en forma de "avatares" para aniquilar los "asuras" maléficas y restaurar el orden en el mundo. En las epopeyas se llegan a contar 22 intervenciones (entre ellas en los héroes legendarios de Rama y Krisna).
Los seguidores de Vishnú (los visnuítas) son los más numerosos en la India. Los templos dedicados a Visnhú son incontables. Es el Dios que conserva el universo, el dios del amor. Los visnuítas se esfuerzan por llegar a la fusión con Brahma mediante la práctica del "bhakti" o entrega confiada y amorosa al dios conservador y providente. Lo más normal es adorar a Visnhú en alguna e las formas o figuras de las diversas encarnaciones con que se ha presentado a vivir entre los hombres en forma humana. Así muchos hinduistas llevan el nombre de Rama.

Siva

Es el tercer personaje de la "trimurti". A la vez engendrador y destructor, protector y justiciero. Es un dios dual: crea, actúa y destruye sin fin. Es la contradicción que engendra a la vez la vida y la muerte.
La primera manifestación de Siva es el "linga" o falo (piedra cilíndrica que surge de una especie de vasija que representa la vulva). Pero el linga no es más que la representación material de la presencia del dios de la vida, del que engendra, una especie de soporte devoto.
La imagen más popular de Siva nos lo muestra danzando en medio de un círculo de llamas, aplastando a los demonios. Es "Nataraja", el "señor de la danza". Es el símbolo de la destrucción permanente del mundo, pero al mismo tiempo el símbolo de la liberación de las almas. El dios que por medio de la danza aplasta a los demonios de la ilusión que nos hacen apegarnos a la vida (la sed de vivir).
Siva es el dios ambiguo del tiempo. A través de él nos conduce a la muerte, pero también, a través de ella, a la liberación y a la bienaventuranza (la "ananda").
Los seguidores de Shiva (Sivaítas) han representado la fuerza creadora del dios a través de un buey llamado "Dandhu" o "Nandi". Los sivaítas dan una mayor importancia a la espiritualidad y la meditación por encima de otros movimientos basados en devociones más exterioristas. Según ellos el camino de unión con Brahma se logra a base del triunfo personal sobre la ignorancia.
Más allá de las apariencias sexuales, el toro, animal favorito de los santuarios, y el linga, revelan que Siva es el dios del deseo, el dios de la ilusión de alcanzar a Brahma y fundirse con él (una especie de misticismo). El yoga lo entroniza como su dios.
Cada dios de la trimurti tiene numerosos avatares o manifestaciones y "diosas madres" que como esposas de Visnú y Siva enmarañan el variopinto panteón del hinduísmo. En él todo es plural, infinitamente plural. Tanta cantidad y tan variada manifestación de dioses proporciona también un culto complicado y una casta de servidores de este culto (los brahmanes o sacerdotes).



Compartir

Sobre el autor

Agustín Burgos Baena

Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.