Las religiones y su mensaje de paz

Las religiones y su mensaje de paz

La Santa Sede lleva a cabo una permanente acción por la paz, por los derechos de la persona y la justicia en las relaciones internacionales. Baste recordar las encíclicas de Juan XXIII, “Pacem in Terris”, y de Pablo VI “Populorum Progressio y la alocución de Pablo VI ante la asamblea general de las Naciones Unidas con su estremecedora súplica; “Jamais plus la guerre, jamais plus” (“Nunca más la guerra, nunca más”). Juan Pablo II contribuyó decisivamente a evitar una guerra, de inimaginables consecuencias, entre Argentina y Chile al aceptar la mediación en el conflicto del Beagle. E interrumpo aquí, porque esta labor, entendida como parte de la misión misma de la Iglesia, merecería por sí sola una exposición. Yendo a la influencia de los líderes de las distintas religiones en la promoción de la paz, hay que señalar que el alcance de ese liderazgo es un tema en sí mismo. A los católicos, por ejemplo, nos cuestan comprender las estructuras confesionales más dispersas o sin jefaturas unificadas de otras confesiones, y a los no católicos el entender que la Iglesia Católica es más “plural” de lo que imaginan y por lo tanto, ni una palabra del Papa o una señal del Vaticano alcanzan para determinar las posiciones de los católicos, ni los múltiples “portavoces” a los que la prensa adjudica ser “la Iglesia” la representan por sí mismos. La inserción de una iglesia o confesión en una determinada zona o país puede condicionar tanto sus palabras como sus silencios, su identificación con una política o una tradición nacional.
Pese a estas dificultades, las grandes religiones, entendiendo por ellas en primer lugar las “abrahámicas”, pueden y deben encontrar un campo de diálogo, encuentro y cooperación en torno a distintos aspectos que confluyen a hacer posible la paz entre las naciones. Señalemos algunos:
  • Posiciones sobre el mantenimiento de la paz, el desarme y la detención de la carrera nuclear. La asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, Vancouver, 1983, proclamó: “la producción y despliegue de armas nucleares así como su uso, constituyen u crimen contra la humanidad”. Pero especialmente en los años de la guerra fría, las posiciones de las iglesias y confesiones sufren el influjo de las circunstancias externas: en la época soviética, se realizaban grandes reuniones interreligiosas en Moscú y otras capitales alineadas, para reclamar el desarme de las potencias occidentales, para condenar la invasión a Vietnam pero no las de Checoeslovaquia o Afganistán.
  • Derechos humanos: a nivel nacional, regional o mundial, la defensa de la dignidad de la persona y de lo inalienable de los derechos fundamentales. Los ejemplos son numerosos, Chile con la Vicaría de la Solidaridad, con la que colaboraron judíos y evangélicos, o Sud Africa, donde Nelson Mandela ha marcado el aporte de las iglesias en la tarea de lucha contra el “appartheid”, en la posterior reconciliación nacional y en la construcción de una “rainbow nation” (nación arco iris, por la integración racial).
  • La concepción misma de los derechos humanos queda planteada a veces, si tal como los formularon la Declaración de la Independencia de los EE.UU. (“consideramos verdades evidentes de por sí que todos los hombres han sido dotados por su Creador de ciertos derechos, entre ellos, el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad”), la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de Francia de 1789, las de las constituciones clásicas, entre ellas la nuestra de 1853, o los catálogos más amplios, que recogen los pactos internacionales4 y las constituciones modernas, e incluso, las interpretaciones de ciertos derechos (el derecho a la intimidad o “privacy” para intentar justificar el aborto según la Corte norteamericana a partir del célebre caso “Roe vs Wade”, o la libertad religiosa y el derecho a casarse como fundamento para transformar en inconstitucional la indisolubilidad civil del vínculo según nuestra Corte Suprema en el caso “Sejean”, o los alcances de los “derechos reproductivos”). En países de tradición islámica, libertad religiosa o igualdad de derechos entre hombres y mujeres, serán vistos a la luz del Corán o de sus interpretaciones, y como en Arabia Saudita, que no suscribió la Declaración Universal de los Derechos Humanos, o ciertos estados nigerianos, se aplicará, o intentará aplicar, la “Sharía” (ley islámica). La libertad religiosa, entendiendo a ésta como derecho a rendir culto a Dios pública y privadamente sin coacción externa, es un tema fundamental, el cual no puede estar ausente ya que su desconocimiento o limitación en un país o una región pueden impedir el diálogo y la cooperación para el bien común de la sociedad. Hoy encontramos también otras dificultades a la hora de que las religiones den un mensaje en común: entre las iglesias cristianas se suscitarán problemas cuando se tienen visiones diferentes de los temas morales, por ejemplo, dentro de las iglesias “históricas”, en los EE.UU. y Europa, sobre aborto, homosexualidad, anticoncepción, divorcio, derechos de la mujer5. La comunidad internacional, y los estados mismos, saben que los derechos humanos no son “cuestión interna” de cada uno, sino que lo que cada uno haga al respecto afecta la paz del mundo. Juan Pablo II lo resumió en “Redemptor Hominis”:
    “En definitiva, la paz se reduce al respeto de los derechos inviolables del hombre- opus justitiae pax-mientras que la guerra nace de la violación de estos derechos y lleva consigo aún más graves violaciones de los mismos. .En verdad, es un hecho significativo y confirmado repetidas veces por las experiencias de la historia, cómo la violación de los derechos del hombre va acompañada de la violación de los derechos de la nación, con la que el hombre está unido por vínculos orgánicos como a una familia más grande.” (RH 17).
    El art. 75, inc. 22 de la Constitución Nacional, según la reforma de 1994, da jerarquía constitucional a ocho tartados internacionales de derechos humanos.
    Cuando se debatió la ley de salud reproductiva en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, algunas iglesias evangélicas adoptaron una posición de apoyo activo.
  • Las iglesias y confesiones religiosas pueden hacer su aporte para una mayor justicia económica y una ética global. Hay intentos de tener una visión común sobre globalización, la deuda externa, el apoyo a las regiones menos desarrolladas en busca de una ética global. Organismos ecuménicos, como el Consejo Mundial de Iglesias y el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) , y diversos foros y encuentros a todo nivel asumen la necesidad de pronunciarse sobre estas cuestiones, pero su eco es escaso entre quienes tienen poder de decisión. Merecería destacarse la propuesta que hace “Ecclesia in America” (nº 49) con miras a un orden económico más justo.
  • En lo que se refiere a la prevención y solución de conflictos, ya hemos mencionado la acción providencial del Papa en el conflicto del Beagle, que culminó con el tratado entre los dos países concluido en 1984. Debemos citar la participación de la Comunidad de Sant ´Egidio, que dirige el Profesor Andrea Riccardi, en el proceso de paz, que se alcanzó hacen diez años, en Mozambique, desgarrada por una guerra civil comenzada cuando logró su independencia, en 1975. La paz de Mozambique se firmó en la sede de Sant´Egidio en el Trastevere romano, entre el gobernante FRELIMO, de origen marxista, y la oposición guerrillera RENAMO. Con posterioridad, la comunidad ha trabajado por la paz en lugares azotados por enfrentamientos internos: Guatemala, Albania y Kosovo, Argelia, y está comprometida en iniciativas humanitarias y de trabajo por la paz en diversos países, entre ellos la Argentina. Tanto en Bosnia-Herzegovina como en Medio Oriente los líderes religiosos han llamado, “voz que clama en el desierto”, a una paz justa y duradera. En tal sentido, destacamos la Declaración de Alejandría de enero de 2002, firmada por las autoridades religiosas cristianas, judías y musulmanas con sede en Tierra Santa.
    • Los organismos internacionales, en particular la UNESCO, han destacado el aporte de las religiones en la solución o prevención de conflictos. En el Congreso Internacional sobre el Diálogo entre las Religiones y la Cultura de la Paz, celebrado en Tashkent en septiembre de 2000 convocado por la UNESCO, se hizo hincapié en el establecimiento de bases de colaboración entre las distintas religiones en actividades que permitiesen resolver conflictos y abordar cuestiones de interés social más amplias:
    • “A la hora de establecer un contexto para la realización de posibles actividades, se reconoció ampliamente que no tenían parangón en la sociedad civil las ventajas que ofrecían las comunidades religiosas, que, por estar presentes en todas las ciudades y aldeas, se estimó que representaban un recurso inestimable e importante desde el punto de vista cultural, especialmente en los sectores de la educación, la sanidad, el bienestar y el desarrollo social. También se hizo mención a sus extensas redes de comunicación y difusión, especialmente en el contexto de una movilización de la sociedad civil con vistas a la obtención de resultados prácticos".
    • educar para la paz. En este aspecto, existe una confluencia de los organismos de la comunidad internacional (ONU, UNESCO), de proyectos estatales y las iniciativas religiosas. Citamos “Hacia una cultura de paz”, los programas de diálogo intercultural e interreligioso, como “Rutas de la fe”, “Rutas de Al Andalus”, “Rutas de la seda”, en los que el conocimiento recíproco va acompañado de la interacción. El “Año del Diálogo de las civilizaciones” surgió a iniciativa del presidente de la República Islámica de Irán, Seyyed Muhammad Jatami y fue proclamado por las Naciones Unidas. El concepto mismo de “diálogo entre civilizaciones” es objeto de controversia: el diálogo implica una igualdad entre los interlocutores y una aceptación de las diferencias6. El presidente Bush, en un discurso ante la Academia militar de West Point, se ha pronunciado en contra de este concepto de diálogo entre las civilizaciones, quizás con la idea de que el “choque” entre ellas es inevitable.
    • La Declaración de Barcelona de 1994, formulada en un encuentro convocado por la UNESCO, es el primer texto internacional de este tipo que consagra los valores y principios de ética universal, comunes a las grandes religiones. Allí se destacó la importancia del rol de la religión: “para algunas culturas, la religión es una forma de vida, que permea cada actividad humana. Para otras, representa la más alta aspiración de la existencia humana, En otras, en fin, las religiones son instituciones que se proclaman portadoras de un mensaje de salvación”. Entre los principios comunes se señalan el respeto a la vida, el compromiso en el fortalecimiento de la familia, la eliminación de todas las formas de discriminación, la promoción de la justicia social y el desarme. La Declaración pide el diálogo entre las religiones, que junten sus manos para dar un mensaje de paz.
    • Señalamos también la creación de cátedras UNESCO para el diálogo y la cooperación interreligiosa e intercultural: en Francia, Israel, Túnez, Rumania, Kirguistán, etc.7 Puede ser útil recordar algunas de las recomendaciones del Congreso Internacional sobre el Diálogo entre las Religiones y la Cultura de la Paz reunido en Tashkent en septiembre de 2000:
     1. Habida cuenta de que los malentendidos y las falsas interpretaciones entre religiones, tradiciones espirituales o culturas son fruto de la ignorancia y del desconocimiento mutuo, se debe dar prioridad a la promoción del estudio y la comprensión de todas las religiones, en todos los planos, mediante la educación escolar, extraescolar y no convencional.  2. Habida cuenta de que los recuerdos de las experiencias del pasado no deben constituir obstáculos para el reconocimiento y la estima mutuos entre las religiones, cuando no se consideren un motivo para suscitar deseos de venganza o sentimientos de odio, el diálogo interreligioso debe, siempre que sea pertinente, afrontar directamente la historia para que los recuerdos de las discriminaciones, las persecuciones y las hostilidades del pasado se puedan superar y pueda crearse en el futuro una solidaridad fraternal entre los grupos religiosos.  3. Habida cuenta que todas las religiones sostienen que la paz y la convivencia son objetivos de suprema importancia y de que la misión ética de la UNESCO consiste en fomentar la paz para que reinen la fraternidad y la solidaridad entre las naciones, se deben condenar todas las formas de extremismo y de terrorismo.  4. Para apoyar el diálogo interreligioso, la UNESCO debe: a. cooperar con las demás instituciones internacionales, los gobiernos y los dirigentes religiosos a fin de desarrollar una educación basada a todos los niveles en el pluralismo y el dialogo; b. apoyar la elaboración de materiales pedagógicos que fomente n un mejor entendimiento de las distintas religiones, como parte esencial de las actividades relacionadas con la “Historia de las Civilizaciones de Asia Central” y el “Diálogo intercultural Este-Oeste en Asia Central”; c. fomentar activamente la cooperación entre las cátedras universitarias y los departamentos de estudios religiosos y cultura, y participar en esta tarea.  La UNESCO y otras instituciones conexas deben buscar los medios necesarios para: a) promover y proteger la libertad confesional y las convicciones religiosas con medidas legislativas, siempre que sea pertinente; b) evitar la intolerancia y la discriminación basadas en la religión y en las convicciones religiosas; c) intensificar el dialogo y la cooperación entre las religiones; d) fomentar y apoyar la reflexión sobre el puesto que ocupa y debe ocupar la religión en la sociedad y en el Estado; e) estudiar las repercusiones de la secularización en el diálogo interreligioso. Varios oradores hicieron hincapié en que los dirigentes y las organizaciones de carácter religioso tenían que desempeñar una función importante en el logro de la arrnonía social en la región y que organizaciones de otras regiones también debían desempeñar un papel en la mejora de vida de las poblaciones y la consolidación de la seguridad, y citaron los ejemplos de las Naciones Unidas (apoyo a la coordinación de la lucha antiterrorista y al desarrollo económico) y de otras organizaciones más (apoyo a los sistemas educativos y a la satisfacción de las necesidades básicas). También se señaló que era menester informar más y educar mejor sobre el Islam y las demás confesiones religiosas a fin de lograr que el mensaje de moderación predicado por las religiones llegase hasta aquellas personas que, por ignorarlo, podrían entregarse a la violencia. Otro orador se refirió a las tensiones existentes en la región.”
    La Conferencia Internacional Consultiva de Madrid (noviembre de 2001) sobre educación y religión, destaca la educación para la paz, la necesidad de eliminar estereotipos discriminatorios, reafirmar la libertad religiosa, todo lo cual contribuye a la paz. Consideramos de interés el texto de la Declaración final, por lo que la agregamos al final de esta exposición.
    El trabajo en común para la preservación de la creación. La preocupación por el medio ambiente y por el recalentamiento de la atmósfera, ha surgido en reuniones ecuménicas, como las organizadas por el Consejo Mundial de Iglesias o la llevada a cabo en fecha reciente que dio lugar a la “Declaración de Venecia” sobre el mar Adriático. El Patriarcado Ecuménico tiene en estos temas un firme compromiso. Iglesias y confesiones coinciden en que el cuidado de lo creado es común a las religiones. Puede decirse que cada conferencia mundial sobre estos grandes temas tiene una presencia de las grandes religiones.
    6 Mamad Jatami: “El diálogo entre civilizaciones y el mundo del Islam”, Universidad Nacional de La Plata e Instituto Argentino de Cultura Islámica, abril 2001. 7 “Le reencontre interreligieux” por Abdelfattah Amor, en “Encuentro de las Tres Confesiones Religiosas, Cristianismo, Judaísmo, Islam”, Dirección General de Asuntos Religiosos, Ministerio de Justicia, Madrid, 1996.


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    Sobre el autor

    Agustín Burgos Baena

    Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.