La religión griega

Introducción a la religión griega

Al tratar el mundo griego no deberemos hablar de un todo unido. Será mejor hablar por separado de los griegos como experiencias diferentes . No es del todo correcto usar el término "Grecia" como una unidad. Es más adecuado esforzarse por hablar de los pueblos griegos o de los griegos (así en plural), ya que nos estamos refiriendo una pluralidad de ciudades-estado que dominaban un limitado hinterland (o zona de influencia de alrededor): Atenienses, Macedonios, Jonios, Rodios... Algo tienen en común, pero también en muchas facetas son autónomos.

Ausencia de uniformidad

Entre los griegos de la antiguas ciudades-estados del Egeo no existían dogmas definidos, ni deberes morales obligatorios. Se carecía de credo, y de escrituras. Existían, eso sí, algunos comportamientos que se tenían por irreligiosos y ofensivos a los dioses – y por lo tanto vitandos pero no existían mandatos o normas de conducta preestablecidas (al modo de un sistema de moralidad que uniformase a los adoradores de uno u otro dios). Las mismas escrituras eran suplidas por leyendas, mitologías o mitos. La "Teogonía" de Hesiodo y las "Epopeyas" (la "Iliada" y la "Odisea") de Homero suplen, en parte, la ausencia libros sagrados.
Tampoco existe entre los griegos un cuerpo sacerdotal con autoridad doctrinal sino que las creencias particulares de un hombre no eran de la incumbencia de ninguna autoridad eclesiástica . Los sacerdotes servían a un templo determinado, o a un dios y no eran sacerdotes de la globalidad de los creyentes. Tan solo del circulo devoto de este o aquel otro templo.
Las mismas palabras que para nosotros significan una opinión u orientación religiosa, como dogma, fe, teología o herejía , tuvieron en el mundo griego clásico otra valoración muy distinta a la nuestra : Así, por Dogma, se entendía la opinión de un filósofo o de una escuela filosófica; la Fe, era sinónimo de lealtad, confianza, o la aceptación de la opinión de alguien; la Teología: era más bien mitología (opiniones filosóficas personificadas en los dioses). Y por Herejía se concebía como una disidencia de un grupo filosófico (y no tenía carácter religioso)
Pero quizá la mayor diferencia entre la religión de los griegos clásicos y los cultos monoteístas es el carácter trascendente de los monoteísmos, del que carece la experiencia griega. No hay en la fe de los griegos una ruptura de nivel (como diría Mircea Eliade) hacia la bienaventuranza futura y eterna. Los planteamientos religiosos de los griegos estriban más en la prosperidad en esta vida. Se concedía, pues, mucha más importancia a las materiales que a las inmateriales.
Una forma de ilustrar esta idea sería referirnos a los ritos de iniciación y muerte tan típicos de todas las religiones como expresiones de su experiencia religiosa. En la Grecia clásica se limitan más al ámbito material.
En la ceremonia que rodeaba a un recién nacido, se pone de relieve que el infante era lavado y limpiado materialmente haciendo así del niño un ser plenamente humano, porque el recién nacido era , hasta aquel momento, algo así como un dragón, o un monstruo (algo no-humano). Al ponerlo en contacto con la familia (y ciudad) a la que había de pertenecer en lo sucesivo se le aceptaba como miembro de la familia (y ciudadano).
El enterrar a los muertos fue un acto piadoso que se ejercitaba a favor de todos, lo mismo amigos que enemigos, parientes que extraños. Sólo se privaba de una sepultura adecuada a los criminales más viles. La razón era que los muertos pertenecían a un mundo distinto del de los vivos y los dioses no tenían tampoco acceso a dicho infra-mundo. Alli descansaban y reposaban. Por lo por tanto, cuanto antes fueran enviados al mundo de los muertos, mejor sería la tranquilidad de los vivos que quedaban en este mundo. Así pues, no había nada más temible que un espectro inquieto y sin lugar de reposo. (=alma en pena)
Por consiguiente, la religión de los griegos tenía, pues, un acusado un carácter material, la mayor parte de sus finalidades estaban relacionadas con la existencia de lo cotidiano.

Los dioses de la religión griega

Los dioses de los griegos eran la personificación de las fuerzas positivas que rigen el universo. Pretendían así explicarlas, de manera simbólica, con la ayuda de la razón, explicando así los misterios de la existencia, de la vida y del más allá.

"Hierofanías" o "manifestaciones" de los dioses

Los numerosos dioses no quedaban confinados a sus residencias habituales (sus templos, los cielos del Olimpo o los lugares del inframundo) donde tenían su reinado, sino que estaban en las calles y en las casas de la gente.
De esta forma podemos hablar de una actitud hierofánica del panteón griego (una manifestación cuasi-habitual en la vida de los griegos). Así tenemos que se manifestaban :
  • En el hogar: a) El fuego del hogar doméstico se consideraba sagrado, correspondiendo su protección a Hestia (veladora del fuego hogareño); b) delante de la casa se alzaba, por regla general, una pequeña capilla, dedicada tal vez al Apolo de los Caminos, o a Hermes, (patrono de todos los caminantes y dispensador de la buena suerte); c) - una despensa no se consideraba completa si no tenía una gran tinaja conteniendo parte de las diversas vituallas dedicadas a Zeus (el divino guardián de los bienes de la familia).
  • En el trabajo. Los dioses eran patronos o protectores de los diversos oficios:a) Los herreros tenían como patrón-protector a Hefesto; b) los pastores adoraban a Pan, a Apolo Nomios, el de los pastos, y a las ninfas; c) los campesinos, a una multitud de deidades, la principal, de ellas Deméter, la diosa de las mieses; d) los marineros, a otras deidades, especialmente a Poseidón.
  • En la vida diaria: - Eran los hechos de cada día, donde los dioses se hallaban siempre presentes y donde podían ser invocados por cualquiera (para confirmar un juramento, evitar un mal, curar las enfermedades o bendecir cualquier clase de actividades). Para tratar con ellos no había una clase especial de etiqueta.
  • Las grandes ceremonias en honor de los dioses en los templos y santuarios (sus propias residencias oficiales) eran escasas y raras.
    Resumiendo: Los dioses para los griegos eran: asequibles y cercanos (no se necesitaba ningún protocolo), y sus manifestaciones eran constantes.

    El Panteón: un conjunto ordenado y equilibrado

    La religión griega se caracterizó por su antroporfismo o representación de los dioses bajo aspecto humano. Los poetas Homero ("Iliada" y "Odisea") y Hesiodo ("Teogonía") organizaron el panteón griego tal como nos aparece hoy:
    Una soberanía presidida por Zeus y su esposa Hera, que reinaban sobre los humanos e inmortales, desde la cumbre del Olimpo, la montaña más alta de Grecia.
    Para comprender correctamente la mitología griega (como representación religiosa), es imprescindible tener en cuenta que es un conjunto ordenado y equilibrado.
    Cada dios tiene una función determinada dentro de ese sistema. El campo de actuación de un dios viene delimitado, o solapado en parte, por la de otro dios. De modo que, si un dios (su función) deja de actuar, se produce un serio desequilibrio del sistema, provocando grandes males para todos y, en especial, para los humanos.

    DiosFuncion Simbolismo
    Zeusdios supremo (fidelidad) Aguila, cetro, rayo
    Hera diosa del matrimonio Pavo real, diadema
    Athenea diosa de artes,oficios,victoria Lechuza,casco y escudo
    Apolo dios de la belleza física y artes Lira, laurel,sol
    Artemis diosa de la castidad, naturaleza Arco y carcaj , luna
    Hermes mensajero de los dioses, comercio casco alado, caduceo
    Hefesto dios del fuego y metales martillo, tenazas,...
    Ares dios de la guerra casco y armas
    Afrodita diosa de la fecundidad , amor,belleza concha, paloma...
    Deméter diosa de la agricultura espigas de trigo y hoz
    Poseidón dios del mar y tormentas tridente y caballo
    Hestia diosa del hogar llama
    Dionisos dios del vino y del desenfreno racimos de uva
    Hades dios de los muertos plantas
    Sólo aplicando esto se entiende que ningún dios puede ser totalmente repudiado. Aunque uno rinda un culto especial a un dios determinado, estaría en peligro si desprecia abiertamente a otro, aunque sea mucho menos poderoso que el primero.
    Por ejemplo (el enfrentamiento entre Ártemis y Afrodita y entre Apolo y Dioniso): Si uno lleva una vida "excesivamente" casta (repudiando a Afrodita) o "excesivamente" "civilizada y regulada" siguiendo a Atenea o Apolo pero abandonando a Dioniso (lo salvaje y espontáneo), sin duda tendrá problemas. En caso contrario también, claro.
    Sólo una vida equilibrada, representada por un culto equilibrado (sin estridencias ni favoritismos exagerados) asegura, hasta cierto punto, una vida feliz. Es decir, los dioses no deben entenderse como unidades independientes, sino que deben verse sus peculiaridades dentro de un sistema que los engloba.
    La religión de los griegos: es la religión del equilibrio humano

    Los mitos y leyendas

    A partir del mito cosmogónico (origen del mundo), los dioses griegos se dividieron en varias familias o grupos principales:
    Un viejo mito explica esto diciendo que:
    "cuando el antiguo dios Cronos cesó de ser el señor del universo, sus hijos se sortearon sus antiguos dominios, tocándole a Zeus el cielo, a Poseidón el mar y a Hades el mundo subterráneo, quedando la tierra y el monte Olimpo como propiedad común".
    Los dioses olímpicos, que moraban en el cielo y en la más alta montaña del país griego, el monte Olimpo, en Tesalia, cuya cima parece tocar el cielo, o bien el Parnaso (otro monte de similares características).
    Dioses mayores. Allí, en el Olimpo, moraban los dioses ocultos por las nubes a las miradas humanas. El Panteón estaba presidido por Zeus, soberano de todo, que gobernaba como una gran monarquía universal: a las deidades principales (a modo de corte), a las otras deidades (a modo de altos funcionarios) y a los hombres (como pueblo). Cada dios tenía una función otorgada por Zeus. Dichas funciones no eran más que los grandes ejes de la existencia humana. Podríamos ver una cierta tendencia al monoteísmo en el poder centralizado de Zeus. Habría, pues, que hablar de un mono- politeísmo. Sin caer en una interminable lista de dioses (más propio de la mitología) paso a recordar algunos rasgos de los dioses olímpicos:
  • ZEUS.
    Se halla en la cima de las deidades del Olimpo o reino de los dioses, y es, por tanto, señor supremo, gobernante del universo, soberano del cielo y dispensador de todos los bienes.
    Zeus es una divinidad que domina las nubes, lanza rayos, truena y rige los demás fenómenos atmosféricos relacionados con los nublados. Todo ello lo efectúa con la égida, piel de cabra con un fleco de serpientes.
    Zeus representa el orden, la moral y la armonía espiritual y material, por lo que preside las asambleas humanas y los juramentos.
  • HERA
    La importancia de Hera y la trascendencia de su culto en la religión y las costumbres griegas, se basan en su específico carácter de esposa y madre.
    Hera representa la encarnación femenina de todos los poderes y facultades de su hermano y esposo Zeus. Su rasgo más destacado consiste en su carácter celoso, soberbio y rencoroso; por otra parte aparece como noble, casta, custodia de los matrimonios y protectora de los nacimientos. Por esta tutela le son consagradas las jóvenes; los contrayentes le ofrecen sus dones y las madres la invocan en el momento del parto.
  • DEMETER
    Es la madre tierra y la diosa de la agricultura y de la cultura en general. Pero si simboliza a la tierra no es desde el punto de vista cósmico, sino haciendo germinar la tierra para que produzca los frutos necesarios para el hombre.
    Es de notar que Deméter no tiene poder sobre los frutos silvestres, pero en cambio protege el desarrollo de los que produce la mano del hombre, sobre todo los cereales, y de éstos, el trigo.
    Deméter era considerada como esposa de Zeus y diosa de la fecundidad.
  • POSEIDON
    Sus vigorosos brazos abarcan toda la tierra, que a veces sacude, y protege a los navegantes y pescadores.
    Sus advocaciones eran numerosas, pues además de la potestad sobre el mar, todos los movimientos del mar y la tierra, y los cambios de curso de los ríos, le estaban encomendados.
    Los tesalos decían que cuando su territorio fue inundado por las aguas, Poseidón hizo el canal por donde éstas se retiraron; era también el que levantaba o destruía a su antojo, las murallas.
    Se le sacrificaban caballos, a los que protegía, y dícese que fue el inventor de la doma; también se le sacrificaban toros.
    Su iconografía le presenta de ordinario desnudo y con tridente, con largas barbas y de pie en un carro tirado por caballos terrestres o marítimos, cuya mitad posterior es la cola de un pescado.
  • HADES
    Es Hades enemigo inexorable de cualquier clase de vida. Es la deidad del mundo subterráneo. Reina en el mundo infernal con la colaboración de los jueces Minos y Radamanto.
    Es ante todo el dios de los muertos, a quienes recibe en su reino subterráneo; pero también se ocupa de los vivos, velando por la observancia de las reglas de la justicia y castigando a los que practican la iniquidad.
    También se considera a Hades protector de las cosechas mientras están en el seno de la tierra, y en esta significación se le representa con el cuerno de la abundancia.
  • Dioses menores del Olimpo: Suelen ser dioses que encarnan atributos o caracteres particulares de los dioses mayores, o bien son sus enviados especiales. Forman parte del cortejo olímpico, al modo de los miembros más jóvenes dentro de una familia.
    Dioses intermedios: (de la tierra y deidades de las Aguas) . Dioses "Ctonicos", o sea, moradores en el "cton", palabra griega antigua que significa tierra. Representan los aspectos de la fecundidad de la tierra (mito agrícola). También las aguas gozaban de su corte presidida por Poseidón .
    Deidades del Infierno y la muerte. Es la zona de lo inexplicable, lo impenetrable, la muerte... donde se vivía sin atractivo alguno. Lo preside Hades y su corte.

    Las creencias

    Como sucede en todas las religiones, al lado de las creencias existe siempre una relación más o menos directa de los creyentes con sus divinidades. Precisamente la palabra «religión», del verbo latino religare, significa unión, relación, nexo.
    Esta relación es múltiple en sus aspectos e intenciones:
  • Unas veces consiste en la intervención directa de los dioses sobre el destino de los humanos por propia voluntad (hierofanía), para favorecerlos o perjudicarlos o para regirlos de acuerdo con el plan trazado del Universo y del destino.
  • Lo más frecuente es que el hombre se dirija al dios (culto), bien para calmar sus iras, bien para solicitar sus favores, o incluso, por móviles menos interesados, para llenar la necesidad imperiosa e interna de llenar ese vacío del alma humana que no pueden colmar riquezas, ni placeres, ni poder y ni siquiera el dolor, y que sólo satisface la participación en el ser trascendente.
  • En la religión de los griegos existía una gran libertad en la elección de los dioses a los que se podía adorar. Los griegos podían decidir que dioses reverenciaban y a cuales no. Nada había predeterminado sobre el número, procedencia o naturaleza de los dioses a los que que reverenciaban o atendían.
    No se consideraban "sometidos" (o comprometidos) a ellos, ya que ésta es una expresión típicamente oriental, desconocida para el mundo griego).

    Hierofanías y El culto

    Los dioses se comunicaban con ciertos hombres. Se presentaban a éstos directamente y les hablaban, o expresaban su voluntad mediante fenómenos naturales o extraordinarios de clara interpretación.
    Estas comunicaciones no tenían por objeto explicarles su esencia ni cualquier otro aspecto de tipo auténticamente teológico, sino mandar o prohibir algo, exigir un sacrificio y, en general, ordenar actos concretos relacionados con una situación determinada y sin trascendencia universal.
    Los actos corrientes de culto consistían en:
  • la oración (personal o colectiva). Revestían el aspecto de himnos cantados, improvisados en el momento oportuno, casi en forma de monólogo dirigido a la divinidad. Menos abundante la oración sujeta a ciertas fórmulas; ya que prácticamente no tenían oraciones en forma literaria fija (como los egipcios o los persas).
  • las ofrendas y sacrificos. Dentro de la religión de los griegos, cada dios ten’a su ritual propio, que incluso variaba según los santuarios. Y esos rituales eran casi invariablemente los que acompañaban a las ofrendas que constituían el centro principal del culto griego. Para complacer a la divinidad y gozar de su protección, los griegos ofrecían a los dioses sacrificios de animales y productos del campo. La forma más frecuente y característica de sacrifico era el derramamiento de vino o licores en el suelo o altar, la inmolación de animales con cuchillo o la cremación de todo su cuerpo o determinados órganos (más raro)
  • los sacerdotes. Los sacrificios eran actos litúrgicos que no necesariamente se celebraban a diario y que tenían que ser presididos por un sacerdote. La función sacerdotal: podía ser temporal, podían estar casados, no necesitaban preparación científica o intelectual, tenía que respetar escrupulosamente el ritual de acuerdo con la tradición y no ejercía control dogmático (ya que no existía revelación, ni libro sagrado, ni existían dogmas).
  • Los oráculos. La adivinación era la interpretación de la voluntad de los dioses. Cuando se practicaba buscando respuestas sobre cosas desconocidas del pasado, presente o futuro, recibía el nombre de "oráculo". Los griegos creían que la divinidad inspiraba al sacerdote o sacerdotisa un estado de entusiasmo (posesión del dios). Las respuestas que daban los oráculos eran casi siempre ambiguas y enigmáticas. Se consultaban aspectos de la ciudad, nuevas fundaciones de colonias... etc. (como hoy hacemos caso a las encuestas e informes especiales)
  • Los cultos mistéricos. Aparte de los Dioses olímpicos había otras corrientes religiosas más cercanas a los hombres y sus problemas que la religión "oficial". Estas corrientes más populistas eran llamadas "cultos mistéricos" y proporcionaban respuestas a los interrogantes planteados sobre la muerte, la resurrección, la filiación divina de los humanos, la salvación y la inmortalidad. Entre los más significativos citemos al orfismo: corriente religiosa que afirmaba que el alma del hombre era inmortal y que había que mantenerse en estado de pureza para poder unirse con la divinidad. Para el orfismo, el cuerpo era un estorbo.
  • El culto a los muertos

    Un lugar muy destacado dentro de los griegos lo ocupan las creencias de ultratumba y de la inmortalidad de alma: Los hombres son caducos, su vida muy limitada, pero tienen que prepararse para la vida eterna que les aguarda después de la muerte.
    Destaquemos algunos aspectos, sobre dicho culto a los muertos:
  • Ofrendas a los difuntos: Para su felicidad en la otra vida, para propiciárselos e incluso evitar sus venganzas, era preciso hacer ofrendas a los difuntos.
  • Entierro: Sobre todo resultaba fundamental que el muerto fuese enterrado, pues si no poseía una tumba, su alma erraba desolada y no dejaba de molestar a los vivos e incluso provocaba verdaderas desdichas a pueblos enteros.
  • Días, visitas y celebraciones especiales: En días especiales se hacían visitas colectivas a las necrópolis; antes de comenzar una empresa peligrosa era preciso sacrificar en las tumbas de los antepasados o de los héroes, etc. La muerte de personajes muy importantes se celebraban juegos atléticos en su honor y grandes banquetes funerarios, tal como afirmaba la fábula que se honraba a los héroes.
  • Costumbres funerarias: En las tumbas se colocaban monedas para pagar la travesía, el barquero infernal, que debía transportarlos al inframundo de Hades.
  • Apariciones: Se decía que los espíritus de los muertos se aparecían, especialmente a sus familiares, y que les hacían advertencias, generalmente en relación con asuntos peligrosos, relativas al porvenir o para anunciar el momento de su muerte, esto si no reclamaban ofrendas o ritos especiales para el reposo de su propia alma.
  • El hecho de que el hombre griego adoptara esta actitud religiosa hacía los dioses, demuestra que creía en su omnipotencia, o al menos en un poder superior al natural, en su sabiduría y en su preocupación por la vida de los humanos.

    6 TEMA VIII. Las religiones de Grecia y Roma (E.O. James, op. cit., pp. 153-180).


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    Sobre el autor

    Agustín Burgos Baena

    Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.