La experiencia religiosa

Características básicas de la experiencia religiosa

La religión ha estado siempre presente en la historia del hombre de todas las culturas y de todas las épocas. Es lógico, pues, que haya suscitado curiosidad y que los filósofos se hayan preguntado sobre ella. ¿Por qué aparece la religión? ¿Qué papel desempeña en la vida del hombre? Intentemos expresar aquí algunos conceptos característicos de toda experiencia religiosa.
  • No es filosofía: La experiencia religiosa no es simple conocimiento, como la experiencia científica, por ejemplo. Más bien, es todo lo contrario. El hombre religioso se siente sumergido en un misterio, y parte del supuesto de que la razón última de lo que existe escapa de su inteligencia. Su reflexión racional le lleva a demostrar no que su creencia en Dios es demostrable racionalmente sino que su creencia es razonable (o sea que no repugna a la razón).
  • No es ética: La experiencia religiosa no es simple experiencia del deber moral. Aunque la vivencia de la religión lleva consigo un determinado comportamiento moral, el hombre auténticamente religioso se siente llamado a él porque se le presenta como la realización plena de si mismo, como el camino hacia su fin último y no como imperativo impuesto por la divinidad. La fuerza ética de la religión no procede del imperativo del deber, sino del anhelo del hombre por lograr el fin para el cual existe.
  • No es psicología: La experiencia religiosa no es simple proyección del "yo-ideal", motivada por un rechazo de la propia finitud. Como es lógico, al emplear el lenguaje humano y la mente humana, el hombre tiende a "representar" lo sagrado con categorías humanas, pero el hombre auténticamente religioso sabe que no es definible ni abarcable y que cualquier "representación" suya debe relativizarse. La experiencia religiosa asume, precisamente, la finitud humana y así la proclama.
  • No es política: La experiencia religiosa no es simple sumisión a una determinada estructura social. Es evidente que el fenómeno religioso es un fenómeno social. La religión se vive en el interior de un grupo humano y el tipo de relaciones que establece entre las personas y los valores que propugna influyen en la sociedad. Y viceversa.: las transformaciones sociales influyen en el fenómeno religioso. Pero la experiencia religiosa no brota de la sociedad sino del Misterio Ultimo. Por eso se transforma muchas veces en crítica a la sociedad. A lo largo de la historia ha habido hombres que, en nombre de su experiencia religiosa, han denunciado la injusticia y la opresión de un determinado sistema e, incluso, han llegado a romper con la misma sociedad. Baste citar a los profetas tanto de antaño como actuales.


  • Las expresiones de la experiencia religiosa:

    La experiencia religiosa se vive y se expresa a través de palabras, gestos, acciones, comportamientos... Vamos a analizar los elementos más típicos de la expresión religiosa. Hemos de advertir que todos ellos son "expresiones simbólicas" y, por lo tanto, si queremos entenderlos, no debemos quedarnos en ellos mismos, sino que debemos mirar hacia la realidad que simbolizan.

    El mito:

    El mito religioso es un relato, generalmente dramático, situado en un pasado remoto, que tiene como finalidad explicar el porqué y el para qué de lo que existe, referido al Misterio Ultimo. Hay mitos de muy diversas clases: Los hay que se refieren a los orígenes de los dioses (teogonías) o del universo (cosmogonías) : otros son explicaciones de ciertos aspectos de la creación (mitos cosmogónicos) o del hombre (mitos antropológicos) o del fin del mundo (mitos escatológicos), etc...
    Los mitos teístas, (por ejemplo, los mitos de creación y cosmogonías), tienen a la divinidad por objeto y expresan las relaciones fundamentales entre Dios, creador de todo bien, y el hombre, que sabe que el mundo pertenece a Otro.
    Los mitos de la condición humana, (por ejemplo, la guerra, la técnica, el conocimiento superior, la caída: drama de la creación, el tema adánico de la desviación humana, representado en la mujer como lado débil del hombre, y la serpiente, símbolo de las diversas concupiscencias y del aspecto deforme de la culpa), describen la condición del hombre en sus funciones superiores, lo que le distingue del cosmos natural.
    El mito órfico, centrado en la migración de las almas y en su reencarnación indefinida en los cuerpos, que son cárceles del alma...
    Todos ellos tienen como función explicar el sentido de lo que el hombre encuentra en su existencia. Si nos quedamos sólo en el relato literario (la letra del mito), descubriremos que es una ficción, lo que se nos narra es un acontecimiento que no ha ocurrido así o simplemente se ha inventado de planta. Pero si atendemos al significado del mito, vemos que el mito es real, describe la realidad de la vida del hombre y proclama la verdad de esa realidad.
    Por eso el mito es un relato en el que el hombre religioso se identifica siempre. En él ve reflejada su propia existencia y la entiende así, llena de sentido. El mito es el arquetipo de la existencia

    El rito

    Como hemos dicho antes, el hombre religioso se identifica con el arquetipo de su existencia, reflejado en el mito. Esa identificación no se produce sólo de forma subjetiva, sino que se expresa, se exterioriza mediante una serie de acciones y gestos. Son los ritos.
    En las religiones, mito y rito aparecen íntimamente ligados. El mito es la palabra sagrada y el rito la acción que la hace presente aquí y ahora. O bien, al revés, el rito es la acción sagrada y el mito la palabra que la explica y la motiva.
  • ritos de conjuro para alejar peligros o evitar daños (el ruido, el soplo, la saliva, el fuego, el agua y otros gestos)
  • ritos de tránsito, que garantizan el éxito futuro de los momentos de transición de que se compone la vida natural (el nacimiento, la pubertad, el matrimonio, la muerte);
  • ritos de sacrificio, introduce en el ámbito de lo sagrado una realidad profana (la "víctima") para consagrarla y que, al ponerse del lado de la divinidad, queda separada de sus usos profanos, con lo que queda asegurada la expiación y la comunión.
  • El mito expresa en palabras el mundo de lo trascendente y el rito la hace presente. Así, por el rito, el hombre transporta la propia acción y, en suma, la propia vida al nivel de lo sobrenatural. El hombre religioso cree en la "eficacia de los ritos", no porque se trate de una acción mágica, sino porque son el lugar de encuentro con lo trascendente y en definitiva, con el auténtico sentido de la existencia.

    La oración

    La oración es la palabra por la que el hombre religioso eleva su mente, su corazón y todo su ser hacia el Misterio Ultimo en una alabanza, una súplica e incluso, a veces, en una queja. La oración es, probablemente, la expresión religiosa más típica y más auténtica. Es el reconocimiento más patente de que toda la existencia está referida al Misterio Ultimo. La oración brota de un sentimiento de dependencia, pero en todas las religiones su lenguaje es más próximo al amor y a la poesía que al temor. Cuando hacemos un recorrido por todas las formas de oración que nos ofrecen las distintas religiones, vemos que el hombre religioso vive una serena confianza y una gran paz ante la divinidad.
    Hemos de distinguir entre oración y "conjuro". El conjuro es una fórmula mágica, uno de los componentes imprescindibles en la técnica de la magia. La recitación del conjuro tiene como finalidad producir un efecto sobrenatural. A veces hay personas que hacen un uso mágico de la oración recitando sus fórmulas para conseguir "automáticamente" algo, pero está claro que no se trata aquí de una práctica religiosa. No es ése el sentido auténtico de la oración, ni siquiera en las religiones primitivas.

    Las leyes de pureza

    Otro de los elementos que nos encontramos en todas las religiones es el conjunto de leyes de prohibición de "lo impuro" y de adquisición de la pureza. Veamos su sentido.
  • El "tabú" y la impureza:
    "Lo que -con la palabra indonesia adoptada por los etnólogos- se llama ‘tabú’ es precisamente esa condición de los objetos, de las acciones o de las personas ‘aisladas’, ‘prohibidas’ por el peligro que su contacto lleva consigo. En general es o se convierte en tabú todo objeto, acción o persona que aparezca poseída por la fuerza de naturaleza más o menos incierta" (Mircea Eliade)
    Mediante el tabú se pretende evitar ser contagiado o poseído por esa fuerza de naturaleza incierta. Se elude el contacto con situaciones objetos o personas que la tengan: se aísla a los muertos, a los enfermos, a la mujer en menstruación, a determinados animales, al sexo, a determinadas zonas geográficas...,son tabú.
    La persona que no observa el tabú (la prohibición) se convierte en impura. El hombre impuro es aislado a su vez. Pierde su capacidad de relación, incluso con el Misterio Ultimo, ya que lo divino es sobrenaturalmente puro, incontaminado, inmutable, santo.
  • Las leyes de pureza y la moral:
    Paralelamente al ‘tabú’, encontramos en las religiones una serie de leyes para obtener la pureza requerida en el hombre. Tienen una doble finalidad:
    • Establecer el orden perturbado por la trasgresión del tabú
    • Hacer al hombre capaz de relación con el Misterio Ultimo.
    Podemos decir que todas las normas morales de las religiones tienen aquí su justificación. Incluso las normas de relación con el prójimo encuentran su explicación última en la necesidad de presentarse puro ante la divinidad.
    Hay que acomodar la propia persona a la ‘santidad’ del Misterio Ultimo para poder relacionarse con ‘él’, para alcanzar la plenitud de la propia existencia. En el fondo, todo se reduce, como dice el libro del Levítico, a un solo precepto: ‘Sed santos, porque yo, Yawé, vuestro Dios, soy Santo’ (Lv.19,2)"

  • Mediaciones en que se hace presente el Misterio ("hierofanías")

    Entendemos por "hierofanía" la manifestación de la realidad trascendente en una realidad mundana. "Lo sagrado se manifiesta en un objeto profano" (M.Eliade)
    La existencia de las hierofanías es un hecho fácilmente observable en todas las religiones. Además de muy numerosas, esas realidades son muy variadas. Toda la historia religiosa es un proceso permanente de sacralización de determinadas realidades antes tenidas por profanas y de secularización de otras antes sagradas.
    Clases de hierofanías
  • Tiene como lugar hierofánico principal objetos de la naturaleza (cielo y astros o tierra y fecundidad, principalmente). Ej: Es común en el animismo o religiones de pueblos primitivos.
  • Se realiza en la historia y los acontecimientos de un pueblo. Ej: Es el caso de la historia religiosa de Israel


  • Se materializa en la misma persona humana. Es el caso más extremo. Lo santo se presenta bajo el aspecto humano. Ej: Jesucristo (cristianismo)
    La hierofanía es una limitación del Misterio. En todas las clases de hierofanía el Misterio se acerca al hombre, se mundaniza, se objetiva, se limita para ser captado mejor por este.. El Misterio se hace presente en las realidades hierofánicas, pero se hace presente como Misterio Es decir, no se convierte en objeto del mundo. Las realidades mundanas quedas así "transfiguradas"; son convertidas en símbolo de una realidad invisible que sin perder su condición invisible, se hace presente a través de ellas.
    Es indudable que el hombre no inventa esos símbolos por completo, pero también parece claro que el hombre interviene en el proceso hierófano proyectando sus categorías culturales y su experiencia interna en dichas exteriorizaciones.
    Existen, también, otras manifestaciones relacionadas con el misterio hierofánico. En íntima conexión con las mediaciones en que el Misterio se hace presente al hombre se sitúan las expresiones de todo tipo en que el hombre manifiesta, y así vive y realiza su actitud interior de acatamiento y de adoración de ese Misterio. Así las diferentes capacidades del hombre hacen surgir manifestaciones de reconocimiento de la trascendencia.
  • Su capacidad espacial provoca la creación de lugares sagrados, santuarios...
  • Su capacidad temporal provoca tiempos litúrgicos o sagrados, fiestas...
  • Su capacidad racional provoca doctrinas, dogmas, teologías...
  • Su capacidad sentimental provoca fervores y emociones religiosas...
  • Su capacidad social provoca grupos, comunidades, iglesias, sectas...



  • Compartir

    Sobre el autor

    Agustín Burgos Baena

    Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.