La actitud religiosa

La actitud religiosa

Para que exista religión no basta con que el Misterio aparezca en la vida del hombre sino que exige una respuesta (precisa y concreta). No hay, pues que confundir religión con temor, acción presa del pánico, huida de la realidad... ya que estas reacciones se decantan hacia el olvido, el desánimo, el acomplejamiento que son reacciones incapaces de llenar el horizonte ilimitado del numinoso.


Rasgos de la actitud religiosa:

El reconocimiento del misterio. Es un "descentrarse" (del centro del hombre al centro del Misterio) pero en el que el hombre no debe abdicar nunca de su condición de hombre, de ser libre y autónomo. Si renunciara a ello la experiencia sería destructiva (que es lo que caracteriza a numerosos sectas-destructivas o NMR en la actualidad). La religión vocea que el ser humano no es incompatible con el reconocimiento de un Dios superior a él y que el hombre como ser libre no muere en relación con la divinidad.
La búsqueda de la propia salvación. El reconocimiento del Misterio comporta un nuevo aspecto: no supone una pasiva renuncia al ejercicio de las posibilidades humanas sino todo lo contrario. Exige la puesta en marcha de todas las posibilidades humanas como único medio de vislumbrar el "más allá" de sí mismo, que se anuncia con la aparición del misterio. Exige superar las limitaciones (las fronteras finitas) hacia la infinitud. La actitud religiosa no es una barrera que encierra el hombre sino una ruptura de todas las barreras que supone el carácter finito del mundo. Es hacer viable el ansia de infinitud que toda persona humana lleva impresa en su interior.
Así, pues, la actitud religiosa es una "actitud salvífica", un "evangelion" (una buena noticia), una experiencia que da color y sabor a toda la existencia humana ("como el mar inmenso, está todo él penetrado de un sólo sabor, el sabor de la sal, así este sistema está penetrado de un solo sabor, el sabor de la sal".- Buda)

Actitudes no religiosas

Salta a la vista que la religión se distingue de dos fenómenos aparentemente parecidos a ella, pero radicalmente distintos: la Idolatría y la magia.
  • La idolatría: Consiste en tomar por absolutas realidades de nuestro mundo, cosas que no son sobrenaturales. Son los ídolos. Ni decir tiene que en las auténticas religiones, el Misterio Ultimo es, como hemos dicho, una realidad sobrenatural.
  • La magia: Es una técnica para dominar lo oculto, lo que de primeras escapa "al poder" de la mano del hombre. La magia pretende ser un poder para orientar las fuerzas ocultas según la voluntad del que la practica. A veces las prácticas religiosas pueden parecer prácticas mágicas, o pueden ser tomadas así por algunos, pero en estos casos no estamos ante una religión auténtica o ante una experiencia religiosa auténtica. La religión no somete al Absoluto al hombre sino lo contrario.
  • Relaciones entre Magia y Religión. G.Widengren opina que "Religión y magia subsisten una al lado de la otra como dos reacciones psíquicas diametralmente opuestas. En la religión, el hombre percibe su dependencia del poder determinante del destino en la existencia; en la magia, piensa ser él mismo ese poder o al menos poderlo controlar..." Dos principios distintos inspiran, pues, la magia y la religión. Ello explica la hostilidad que ha existido desde siempre entre magos y sacerdotes. Frazer considera que en un primer momento el hombre se servia tanto de conjuros y encantamientos como de oraciones y sacrificios para conseguir sus propósitos. Practicaba, pues, simultáneamente ritos religiosos y mágicos. Esta mezcla de magia y religión todavía se encuentra en muchos lugares de la propia Europa. Entre la gente sencilla y de baja formación religiosa se cree todavía que los sacerdotes por el mero hecho de serlo tienen poderes especiales. Existen muchas "devociones polulares" que creen que algunos santuarios o culto a las imágenes tienen tal eficacia que Dios se ve obligado a otorgar lo que se le pide.
  • La magia se mezcló con la religión desde antiguo, siendo una fuente de confusionismos. Parece ser que los estudiosos de estas manifestaciones opinan que la magia es más antigua que la religión. Obedece a un mundo de ideas más primitivo. La religión, en cambio, tiene como referente la acción de seres superiores al hombre. Concepción, por tanto, mucho más compleja. Por ello mientras que las prácticas de la magia son muy similares en todas partes, las creencias religiosas difieren enormemente, no sólo en distintos pueblos, sino también en las distintas épocas de un mismo pueblo.
    "Es característico de la magia que se presente con formas exteriores tomadas de la religión, sigue opinando Widengren. Muchas veces puede ser muy difícil constatar si la actitud de una persona es mágica o religiosa. Es también significativo lo difícil que es a menudo trazar los límites entre oración y conjuro. En el fondo, la diferencia es completamente clara: la oración es dirigirse a la divinidad en cuanto determinante del destino; el conjuro es una fórmula mágica en la que el hombre da expresión a su propio deseo de ser él mismo el señor del destino."



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    Sobre el autor

    Agustín Burgos Baena

    Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.