El origen del Hinduismo

Las manifestaciones primitivas:

En las mesetas del Decán, y por los valles del Indo y Ganges los antiguos pobladores se dirigían a las fuerzas que influían en sus vidas: las fuerzas hostiles o benévolas que había que aplacar y hacer favorables. El estrato primitivo del hinduísmo se eleva sobre un fondo arcaico de cultos animistas de tipo naturalistico y agrario.
La naturaleza: es la montaña convertida en diosa Parvati; es el río (y ya conocemos la importancia del sagrado río Ganges); también el océano y el bosque (con el culto a los árboles)...y los vados convertidos frecuentemente en metas de peregrinación.
Los elementos: ante todo el cielo, el sol (Surya, dios del calor y de la luz); el fuego, divinizado bajo el nombre de Agni. Se adora al Siva, el protector y a Vayu dios del viento...etc
El ambiente es también base de sus creencias: el trabajo de los hombres, los animales que rodean su vida, en especial el buey y la pacifica vaca (que encarna el ideal de la "Ahimsa" o no- violencia), pero también a los elefantes, las hormigas, las ratas y las serpientes. En un contorno agrícola, Krisna es el pastor importante y los productos del campo se convierten en ofrendas.
La sexualidad adquiere en este estadio religioso una fuerza importante como manifestación de la vida y por lo tanto tiene una fuerza sagrada (el trabajo agrícola de hincar el arado en la tierra queda simbolizado por el sexo masculino y la tierra fertilizada por él el sexo femenino. Incluso el arado deiva en su nombre, "lagula", de linga o pene. Por eso no es de extrañar encontrar lingas (signo de la virilidad de Siva, que fertiliza aguas y plantas) en casas y templos. Un linga rodeado de piedras simbolizando la vulva de la mujer.

Hacia una religión elaborada

La elaboración de la religión que recoge estas creencias primitivas es la transformación de estas fuerzas naturales en símbolos. El animismo naturalista es la base que empezará a metamorfosearse llevando tras de sí a los árboles, el sol, la lluvia, los bueyes y la sexualidad en héroes, en dioses y diosas innumerables.
Pero esta elaboración, cambiante, no acaba nunca, dura todavía. Por eso el hinduismo es una religión efervescente (en donde los cultos primitivos subsisten dentro de las creencias actuales y donde los antiguos mitos impregnan la vida cotidiana y sicológica de los hindúes contemporáneos. La piedad arcaica aflora en las devociones actuales, como hace tres mil años. Se adoran a dioses locales, familiares, del poblado..., se les ofrecen guirnaldas de flores y alimentos en una mezcla abarrocante de religiosidad popular y profundidad filosófica.



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Sobre el autor

Agustín Burgos Baena

Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.