El mesianismo de Jesús

1.1 El Mesianismo de Jesús. La esperanza del Mesías permitió a este personaje reunir en torno suyo, que continuarán la obra emprendida en Judea y Galilea. Su idea del mesianismo era totalmente opuesta al resto de las sectas judías (fariseos, saduceos, herodianos y celotes). La popularidad de Jesús le vino mediada de sus curaciones y la sublevación del Domingo de Ramos era un tipo de revuelta corriente en Galilea. Los Evangelios constituyen la tradición en forma escrita de las doctrinas mesiánicas de Jesús. Escritos entre el 65-100 D.C. En ellos se dice que Jesús toma conciencia de su mesianismo en la edad adulta1. En los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas se habla de una misma experiencia mística que se inicia con el Río Jordán con el bautismo, se continua en el retiro del desierto y concluye con la proclamación de "enviado del señor" en la sinagoga de Nazaret. Las palabras pronunciadas se ponen en relación con el libro de Isaías en el que afirma el carácter servil del Mesías, y no en la forma de un David o de un "hijo del hombre"2 Se podría decir que Jesús asumió el esquema del mesianismo "catastrófico" y le configuró una interpretación personal. Las afirmaciones escatológicas que se le atribuyen forman parte de este corpus apocalíptico perteneciente a los judeocristianos y en boga durante la época de la caída de Jerusalén. La Iglesia primitiva tenía la concepción de la "segunda llegada de cristo" como algo inminente, inmediato, y es lógico que se incorporaran las referencias hechas en vida. El hecho de que la instauración inminente de ese nuevo reino no llegase a producirse no influyó en la creencia, que sus discípulos mantuvieron y fomentaron. Jesús se aplicó a si mismo el papel del Mesías sufriente, pero esto no lo tomaron sus discípulos como tal, ni consideraron su muerte como un trágico fin. Se describen a sí mismos perplejos cuando Jesús les hablaba del camino que tenía trazado. Ser "ajusticiado" en Jerusalén y resucitar más tarde. En el Domingo de Ramos Jesús protagonizó la escenificación del profeta Zacarías. Parece que Jesús decidió cambiar el papel de Mesías sufriente por el de hijo de David, sólo que en lugar del esperado triunfo obtuvo la muerte. Se apunta a que quizás el error fue no continuar con la farsa hasta el final y abandonar el burro a la entrada de la ciudad. Perdió toda su credibilidad, y una semana más tarde estaba muerto. Pero esta muerte implicó la concepción de Mesías sufriente por parte de los discípulos. 1 Aunque no falta el capítulo en el que regaña a sus padres "por entrometerse en las cosas del padre" en su niñez. 2 En toda su plenitud y esplendor Esto sería interpretado como mejor muestra del "amor extremo" a Dios, dogma explotado integralmente por sus seguidores (la muerte como redención universal).


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Sobre el autor

Agustín Burgos Baena

Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.