Contrato de seguro

Contrato de seguro

4.1.1. El Contrato de Seguros. El Contrato, como concepto general, podemos definirlo como el pacto o acuerdo que se establece entre dos o más partes, por el que se regulan tanto los derechos como las obligaciones que derivan de él. "El contrato de seguro es aquel por el que el asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura, a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño producido al asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas". Un contrato de seguro sirve para garantizar dinero y prestación de servicios cuando suceda un acontecimiento descrito en la póliza y que afecte a algo también descrito en dicho contrato. El contrato de seguro debe reunir los siguientes elementos: ➢ Riesgo como causa del contrato de seguro. Es el motivo que impulsa a contratar un seguro. El deseo de protegernos contra un riesgo, contra la posibilidad de que se queme nuestra casa, nos roben el coche o suframos un accidente que nos impida poder trabajar, es la causa por la que buscamos protección mediante el seguro. Si no existe el riesgo en el momento de contratar una póliza o si este ya se ha realizado, es decir, ya ha ocurrido el siniestro, el contrato de seguro sería nulo. (Art. 4 L.C.S.) ➢ El Interés Asegurable como objeto del contrato de seguro, que debe cuantificarse económicamente. ➢ El Consentimiento de las Partes como unión de dos voluntades que manifiestan la intención de cumplir lo acordado. Es necesario tener capacidad para contratar y, por supuesto, el consentimiento prestado por las partes no debe estar viciado por amenazas, violencia o engaño. El contrato de seguros reviste una serie de características específicas derivadas de los hechos que regula: ➢ Bilateral: intervienen dos personas distintas, con diferentes y recíprocas obligaciones. El que toma el seguro se obliga a una prestación cierta e inmediata (prima) y el asegurado obligado a una prestación incierta en su realización y cuantía (siniestro). ➢ Oneroso al existir un interés económico para ambas partes. ➢ Aleatorio depende un hecho futuro e incierto. ➢ Adhesión las pólizas se encuentran redactadas y mediante el asegurador le ofrece al asegurado las condiciones, donde este último las puede o no aceptar. ➢ Buena fe está basado el seguro en la confianza mutua estando en este contrato todavía más justificado que en ninguno. ➢ Formal el contrato ha de plasmarse por escrito. El contrato de seguro se materializa a través de la Póliza, documento que constituye el único elemento probatorio de la existencia del contrato de seguro, en cuyo contenido se recogen los pactos y condiciones por los que se regirá la relación entre las partes. 4.1.1.1. Tratamiento de Cláusulas Limitativas Por su naturaleza el contrato de seguro al considerarse un contrato de adhesión ha de interpretarse siempre en beneficio del asegurado al no participar el mismo en la redacción de sus cláusulas y, en consecuencia, acceder a su suscripción con una notoria desventaja respecto a la Entidad Aseguradora. A su vez, en los condicionados de las pólizas es frecuente la existencia de cláusulas limitativas de las garantías cubiertas, planteándose frecuentes conflictos a la hora de materializarse el riesgo cubierto entre el asegurador y el asegurado cuando este último alega desconocimiento de las mismas ante los órganos jurisdiccionales competentes. Con objeto de positivizar la defensa del asegurado el artículo 3º de la L.C.S. contiene las siguientes disposiciones: "Las condiciones generales y particulares se redactarán de forma clara y precisa. Se destacarán de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptados por escrito". Es un principio general interpretativo que cualquier clausular dudosa sea interpretada de la forma más favorable al asegurado (Principio "in dubio pro" asegurado). Se trata de una constante jurisprudencial la consideración de in operabilidad de las cláusulas limitativas en caso de no haber constancia "escrita" de su aceptación por parte del asegurado sin que sea suficiente la mera firma de la póliza en general. Se aconseja, por ello, la firma de todas las páginas de los condicionados donde se contengan dichas cláusulas limitativas. 4.1.1.2. Reaseguro y Coaseguro. Hasta el momento hemos visto como el papel desempeñado por una Compañía Aseguradora era el de soportar un determinado riesgo individual de un colectivo, dicha instrumentación estaba basada en unos determinados cálculos actuariales. Ahora bien dado que como todo cálculo estadístico esta basado en probabilidades y por tanto siempre existe un umbral de error, las compañías de seguros deben recurrir a determinadas operaciones entre ellas para afinar más el cálculo del riesgo. Dado que como ya hemos dicho, la estadística se basa en el empleo de un colectivo lo más amplio posible, cuanto mayor sea ese colectivo mejor. Sin embargo las Compañías de Seguros no siempre pueden conseguir una población de individuos de envergadura considerable y por tanto una determinada póliza puede ser insuficiente para cubrir ese riesgo, en este caso las Compañías de Seguros suelen recurrir a la operación conocida como Reaseguro. El Reaseguro consiste en la cesión de una serie de pólizas, específicas o porcentuales, a otra compañía de seguros, la cual a cambio de una cantidad que le paga la entidad que se las cede, se hace cargo del riesgo inherente a las mismas. La cesión de estas pólizas puede ser por un porcentaje determinado de la cartera, por tanto no hay identificación individualizada de la póliza, o bien por un conjunto de pólizas individualizadas, en donde será necesario concretar e identificar las mismas En el primer caso se hace cargo de la parte proporcional, a la cartera cedida. En el segundo caso el riesgo ha de ocurrir a las pólizas reaseguradas para ser satisfechas por la entidad Reaseguradora. Esta política de reaseguro establece relaciones contractuales entre la Reaseguradora y la reasegurada, pero no modifica las relaciones contractuales existentes entre los asegurados y la compañía aseguradora o reasegurada. Ahora bien hay determinados riesgos muy específicos de un individuo por ejemplo: asegurar un petrolero, donde el colectivo no es suficiente como para garantizar la “ley de los grandes números”, pero que sin embargo, la ocurrencia del riesgo lleva aparejado un importe económico muy importante. En este caso se recurre al Coaseguro operación por la cual un grupo de aseguradoras soportan ese riesgo recibiendo a cambio el importe correspondiente a la cuota de riesgo asegurado, de esa forma de ocurrir el siniestro y dar lugar a la indemnización al estar repartida la misma, no pone en peligro la solvencia de ninguna entidad. En este caso las relaciones contractuales se realizan entre el asegurado y el pool asegurador, si bien una entidad puede adoptar la figura de Coasegurador principal con lo que el asegurado siempre se dirige a esta para cualquier tema. 4.1.2. Riesgo. Podemos definir el riesgo como la posibilidad de que ocurra un acontecimiento incierto, fortuito y de consecuencias dañosas. El riesgo es la causa del seguro y se previene el mismo mediante el contrato de seguro, por el cual la entidad aseguradora se hace responsable de las consecuencias dañosas que pudieran producirse, quedando obligada al pago de una indemnización si se materializa el riesgo. Las características que definen el riesgo son las siguientes: Aleatoriedad o Incertidumbre: es necesario que exista incertidumbre sobre si se producirá o no el hecho (un incendio, un robo, etc...), o sabiendo que se producirá, se ignora el momento (el fallecimiento de una persona por ejemplo). Posibilidad: tiene que ser un hecho cuyo acaecimiento sea posible ya que en caso contrario el asegurador sería el único beneficiado ante la imposibilidad de la ocurrencia del hecho, supuesto que invalida un contrato que por su naturaleza debe ser oneroso para todas las partes contratantes. Concreción: el riesgo tiene que estar definido sin ambigüedad y recaer sobre algo susceptible de valoración, que permita su evaluación económica, cuantificación y su aceptación o rechazo por parte de la entidad que lo va a asegurar. Licitud: el riesgo que se asegura debe ser acorde con la Ley, las costumbres y el orden público, en caso contrario la póliza que amparase este tipo de riesgo sería automáticamente nula (existen excepciones como el suicidio o la imprudencia). Fortuito: El riesgo asegurado ha de provenir de un acontecimiento involuntario, ajeno a la intencionalidad del propietario del bien o del derecho sobre el que recae el riesgo. Aun así, si se da cobertura a los daños ocasionados voluntariamente por un tercero al asegurado quedando en manos de la Entidad Aseguradora las acciones contra el tercero causante. La toma de conciencia sobre la posibilidad de que acontezca un determinado riesgo puede llevar a la persona que los soporta a tres posiciones absolutamente diferentes: ➢ Que minimice el riesgo, bien por su posibilidad o por su mínimo resultado patrimonial, y por tanto no esté dispuesto a pagar para estar a salvo del mismo. En este supuesto la persona no tendrá necesidad de ningún tipo de seguridad. ➢ Que lo tenga presente y vaya destinando una parte de sus ingresos para prevenir la posibilidad de que el hecho ocurra. Esta situación es conocida en vida como auto seguro. ➢ Que presuma que la posibilidad de ocurrencia es alta o al menos las consecuencias patrimoniales derivadas de que suceda sea lo suficientemente importante como para que tenga necesidad de estar a salvo del mismo. En este caso esa persona, jurídica o física, demandaría los servicios de una Compañía de Seguros y estaría dispuesto a destinar una parte de sus ingresos para estar a salvo del hecho. Precisamente la existencia de esta última posibilidad es la que justifica la necesidad de las operaciones de seguro y por tanto del negocio asegurador. Se podría decir que cualquier riesgo es asegurable, sin embargo las condiciones mínimas bajo las que desarrollar esta actividad son: ➢ Debe existir un interés asegurable. ➢ Todo el colectivo ha de estar expuesto a la misma posibilidad de riesgo, para proceder a su distribución. ➢ Se debe poder valorar económicamente. ➢ Debe ser lícito. ➢ No puede producir lucro en el asegurado. ➢ La ocurrencia del mismo debe ser totalmente accidental. La selección de riesgos es el conjunto de medidas encaminadas a realizar un análisis y estudio, por parte de la entidad aseguradora, de los riesgos que le son ofrecidos con el objeto de asumir principalmente aquellos con menor grado de peligrosidad, eludiendo en lo posible aquellos cuya peligrosidad es muy alta. La selección de riesgos consiste en la consideración de cada riesgo de manera individual, a fin de decidir si el riesgo propuesto concuerda o no con las previsiones que se tienen para la totalidad de riesgos de la misma clase. Las finalidades principales de la selección de riesgos son las siguientes: 1.- Que la cartera de la entidad aseguradora cubra a asegurados con un riesgo normal. 2.- Que el asegurador pueda protegerse de las consecuencias negativas del riesgo agravado de ciertos asegurados. La responsabilidad de los suscriptores de cada entidad aseguradora es que los riesgos admitidos se desvíen lo menos posible de las previsiones. Los riesgos normales podrán contratarse en condiciones normales. Pero ¿qué ocurre con las pólizas que ofrecen un riesgo agravado? El nivel de agravamiento del riesgo, cuando se da, es distinto en cada caso examinado. A veces será obvio, como, por ejemplo, un enfermo de cáncer en fase avanzada, mientras que en otros casos, el nivel de agravamiento puede ser más discreto o, incluso, discutible como, por ejemplo, el riesgo ocupacional de un ejecutivo sometido al estrés. Ante una solicitud de seguro sobre un riesgo agravado sólo caben tres opciones: • Establecer una sobreprima • Excluir de la cobertura las garantías mas agravadas • Rechazar el riesgo En los seguros personales la selección consiste siempre en la declaración de salud por parte del asegurado y en algunas circunstancias en el reconocimiento médico previo del asegurado. También es necesario examinar aspectos o circunstancias personales del contratante, como son la actividad que desarrolla tanto en su trabajo como en su tiempo libre, la adecuación de sus presuntos medios económicos a la importancia de las primas a satisfacer, etc.


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Fuentes:

Burgos Baena, Agustín (2017). Análisis bursátil avanzado


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Agustín Burgos Baena
Agustín Burgos Baena

Doctor en Administración y Máster en finanzas en dirección financiera de empresas, análisis bursátil, valoración de empresas y gestión de activos financieros y bancarios.





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Burgos Baena, Agustín. (2017). Contrato de seguro. Recuperado de: http://www.xprttraining.com/financiero/contrato_seguro.html

         

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