Descomponer los problemas complejos

Descomponer los problemas complejos

Descomponer un problema complejo en subproblemas más sencillos Muchos retos de diseño de producto son demasiado complejos para resolverse como un solo problema y se pueden dividir en varios subproblemas más sencillos. Por ejemplo, el diseño de un producto complejo, como lo es una copiadora de documentos, puede ser considerado como un conjunto de problemas de diseño más enfocados, incluyendo, por ejemplo, el diseño de una administradora de documentos, el diseño de un alimentador de papel, el diseño de una impre- sora y el diseño de un dispositivo para capturar imágenes. En algunos casos, no obstante, el problema de diseño no se puede dividir fácilmente en subproblemas o partes. Por ejemplo, el problema de diseñar un sujetapapeles puede ser difícil de dividir en partes. Como regla ge- neral, pensamos que los equipos deben tratar de descomponer problemas de diseño, pero deben estar conscientes de que esa descomposición puede no ser muy útil para productos con funciones extremadamente sencillas. Dividir un problema en subproblemas o partes más sencillas se denomina descomposi- ción. Hay muchos esquemas con los que un problema se puede descomponer. Aquí demostra- mos una descomposición funcional y también hacemos una lista de otros métodos que con frecuencia son útiles. El primer paso para descomponer un problema funcionalmente es representarlo como una caja negra que opera en flujos de material, energía y señales, como se ve en la figura 7-4a). Las líneas continuas finas denotan la transferencia y conversión de energía, las continuas gruesas representan el movimiento de material dentro del sistema y las líneas discontinuas son las señales de flujos de control y retroalimentación dentro del sistema. Esta caja negra repre- senta la función general del producto. El siguiente paso en la descomposición funcional es dividir la caja negra en subfuncio- nes para crear una descripción más específica de lo que los elementos del producto podrían hacer para implementar la función general del producto. Por lo general, cada subfunción puede dividirse en subfunciones aun más sencillas. El proceso de división se repite hasta que los miembros del equipo convengan en que cada una de las subfunciones es lo suficiente- mente sencilla como para trabajar con ella. Una regla práctica es crear entre tres y 10 subfun- ciones en el diagrama. El resultado final, que se muestra en la figura 7-4b), es un diagrama funcional que contiene subfunciones conectadas por energía, material y flujos de señal. Nótese que, en esta etapa, la meta es describir los elementos funcionales del producto sin implicar un principio específico de trabajo tecnológico para el concepto del producto. Por ejemplo, la figura 7-4b) incluye la subfunción “aislar clavo”. Esta subfunción se expresa en forma tal que no implica ningún concepto particular de solución física, por ejemplo indexar el cartucho de clavos en una ranura o mover un clavo a un lado del cartucho. El equipo debe considerar cada subfunción por turno y preguntar si se expresa en forma que no implique un principio particular de solución física. No hay una forma específica de crear un diagrama funcional ni una descomposición espe- cífica de un producto. Una forma útil de crear el diagrama es elaborar rápidamente varios bos- quejos y luego trabajar para refinarlos en un solo diagrama con el que el equipo se sienta có- modo. Algunas técnicas útiles para empezar son: • Originar un diagrama funcional de un producto existente. • Crear un diagrama funcional con base en un concepto arbitrario de producto ya generado por el equipo o basado en una subfunción conocida de tecnología. Asegurarse de genera- lizar el diagrama al nivel apropiado de abstracción. • Seguir uno de los flujos (por ejemplo, material) y determinar cuáles operaciones se re- quieren. Los detalles de los otros flujos se pueden deducir si se piensa en sus conexiones con el flujo inicial. Nótese que el diagrama funcional por lo general no es único. En particular, las subfuncio- nes pueden a veces ordenarse en formas diferentes para producir diagramas funcionales dife- rentes. También nótese que en algunas aplicaciones el material, la energía y los flujos de señal son difíciles de identificar. En estos casos, a veces una simple lista de las subfunciones del producto, sin conexiones entre ellas, es suficiente. La descomposición funcional es más aplicable a productos técnicos, pero también se puede aplicar a productos sencillos y no técnicos en apariencia. Por ejemplo, una cuchara para helado tiene flujo de material de helado separado, formado, transportado y depositado. Estas subfunciones podrían formar la base de una descomposición de problema. La descomposición funcional es sólo una de varias formas posibles de dividir un pro- blema en subproblemas más sencillos. Otros dos métodos son: • Descomposición por secuencia de acciones del usuario: Por ejemplo, el problema de la pistola de clavos podría descomponerse en tres acciones de usuario: aproximar la he- rramienta a la posición de clavado, colocar la herramienta con precisión, accionar la herramienta. Este método es a veces útil para productos con funciones técnicas muy sen- cillas que comprenden mucha interacción de parte del usuario. • Descomposición por necesidades clave de usuario: Para la pistola de clavos, la descom- posición podría incluir los siguientes subproblemas: clavar clavos en sucesión rápida, ser ligera y tener gran cantidad de clavos. Este método es a veces útil para productos en los que la forma, y no principios de trabajo o tecnología, es el principal problema. Ejemplos de esos productos incluyen los cepillos dentales (suponiendo que se retiene el concepto básico de cepillado) y recipientes para guardar algo.


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Fuentes:

Burgos Baena, Agustín (2017). Análisis bursátil avanzado


Sobre el autor

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Agustín Burgos Baena
Agustín Burgos Baena

Doctor en Administración y Máster en finanzas en dirección financiera de empresas, análisis bursátil, valoración de empresas y gestión de activos financieros y bancarios.





Citar:

Burgos Baena, Agustín. (2017). Descomponer los problemas complejos. Recuperado de: http://www.xprttraining.com/desarrollo_productos/descomponer_problemas_complejos.html

         

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