Abanico de Fibonacci


4.- El coste de los recursos financieros: su tratamiento en el ámbito interno a) El interés del capital propio como factor de coste; capital base y tipo de interés calculatorio: La noción de carga financiera como conjunto de gastos originados para la obtención de un capital, excluido el interés que satisfaga por el mismo en sentido amplio, el factor de coste “carga financiera” representa el generado por la utilización del mismo, incluidos tanto el interés como las comisiones, gastos financieros Por interés se entiende el precio que se satisface por el empleo de un capital en función del tiempo, que viene dado en forma de tanto por unidad de aquel durante la unidad de tiempo. El interés circunscribe al tanto devengado en la operación, mientras que la carga financiera incluye el tanto devengado en la operación, los gastos producidos en la misma Con respecto a los intereses del capital propio no existe consenso sobre si incluirlos como factor coste. Por este motivo la determinación del capital que haya de ser tomado como base de cálculo de los intereses presenta la dificultad del análisis y delimitación de determinadas masas y su cuantificación a efectos de la procedencia o no de su inclusión como elementos integrantes del mismo La estructura económica de la empresa, fija y circulante, debe poseer una dimensión ajustada a sus necesidades funcionales. Un exceso de financiación origina la consiguiente improductividad de los elementos en que se halle materializada su aplicación, salvo cuando el mismo se destine a inversiones ajenas a la explotación, cuyo rendimiento seria el que debería ser objeto de discriminación a través de la consideración del interés del capital propio. La simple consideración de las rubricas de autofinanciación capital y reservas puede resultar excesiva si no se tienen en cuenta los extremos, razón por la cual estimamos de mayor objetividad la determinación del capital base previa cuantificación de la estructura económica que proceda, disminuida en el montante de las fuentes de financiación ajena utilizadas por la empresa Cabe subrayar que la inclusión de las masas de disponible y realizable cierto es discutida por algunos tratadistas, especulación que juzgamos impropia por cuanto al hallarse materializadas en la empresa, como parte integrante de la estructura económica necesaria para su funcionamiento, deben ser consideradas como fuentes de financiación inmovilizadas en ella, fuera de la libre disposición del empresario para otros fines que los meramente funcionales de la explotación en cuyo caso procedería su exclusión por igual importe La valoración del activo fijo se debe realizar por el precio de adquisición menos la amortización practicada, evitando con ello la duplicidad de contabilización El tiempo de interés computable debería venir dado en función del umbral de renuncia, por parte del empresario, a la inversión en su propia empresa. En cuanto a este criterio resulta de gran subjetividad y difícil concreción, podría desembocar en la fijación de un tipo caprichoso, en ocasiones alejado de la realidad por esto se utiliza el tipo de interés del mercado de capital puede resultar acertada en cuanto se delimite la naturaleza al que corresponda b) La remuneración del empresario como factor de coste: El salario del empresario responde a similares características al interés del capital propio. La remuneración del empresario ha perdido vigencia para tornarse teóricamente testimonial y de escaso interés práctico, sobretodo en empresas de cierta dimensión, en las que prevalece la figura del empresario control y su remuneración constituye un coste explicito más Solo tiene explicación en empresas en las que la figura del empresario riesgo pueda conservar cierta virtualidad y coincidencia con el empresario control Supuesta la participación del empresario sin remuneración específica preestablecida por su dedicación temporal al servicio de la empresa, debe quedar desligada su intervención del posible beneficio que pueda corresponderle como titular de la misma La remuneración del empresario representa un coste implícito a evaluar y tener en cuenta si queremos que las cifras de costes y resultados posean autentica significación, principalmente en razón de u homogeneidad ante posibles comparaciones interempresa En cuanto a su contabilización se remite a la solución adoptada por el Grupo 9/1978 del Plan General de Contabilidad (1973)

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Sobre el autor

Agustín Burgos Baena
Agustín Burgos Baena

Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de activos financieros. Doctorando en Administración sobre la gestión y la creación de valor en las empresas.